Una rara unidad del Renault 4 alcanzó una cifra astronómica de venta, y demostró que el “Amigo Fiel” es una joya cada vez más valiosa. Dejó a muchos con la boca abierta.
Durante el prestigioso salón Rétromobile, que se celebró entre el 28 de enero y el 1 de febrero en París, la casa de subastas Artcurial logró vender un Renault 4 Plein Air de 1968 por una suma impensable. Tras una intensa disputa, el martillo bajó y cerró el trato en 95.360 euros, unos 112.750 dólares o 418.000.000 COP, marcando un hito para este modelo. Es más o menos lo hoy se paga por carros nuevos de alta gama como BMW X5, Mercedes GLE 450 o Volvo XC60 Polestar.
Este ejemplar, que se lanzó a subasta sin precio de reserva y cuyo valor final triplicó a lo que esperaban sus vendedores, perteneció a la misma familia desde que salió del concesionario hace casi 60 años. El padre de su vendedor actual, quien era distribuidor de Renault en Champigny, lo compró nuevo en julio de 1968. Su viaje más largo fue una travesía hasta el lujoso balneario de Saint-Tropez y luego se quedó viviendo en la Costa Azul, usándose muy poco.
Así las cosas, el carro cambió de dueños solo dos veces y dentro de la misma familia. En 2006 pasó a manos de la esposa del dueño original y, apenas en 2025, a su hija. Un detalle significativo es el poquísimo kilometraje que marca el odómetro: menos de 9.700 km, aunque con una salvedad. En los años 70 le cambiaron el sistema eléctrico de 6 a 12 voltios y se reemplazó el contador, por lo que no hay cómo certificar su kilometraje real desde nuevo.


Renault 4 Plein Air: una versión muy rara y exclusiva
Presentado el 15 de mayo de 1968 (sí, en pleno “mayo francés”) como una versión recreativa del modelo estándar, el Renault 4 Plein Air se diferenciaba por la ausencia total de puertas y techo fijo, enfocada en el verano y el uso playero. Lo producía Sinpar, un preparador de la época especializado en modelos Renault, pero al ser un vehículo tan especial no logró el éxito esperado. Se calculan entre 550 y 650 unidades producidas entre 1968 y 1970.
La marca había desarrollado este concepto en 1964 para cumplir una petición del ejército francés, cambiando el techo sólido por una capa de lona que se retiraba manualmente, y las puertas por una cuerda. Compartía la base técnica con el Renault 4 convencional, equipado con el motor Ventoux de 845 c.c. que usaban los primeros modelos colombianos, con un estimado de 28 hp y 57 Nm de torque, trabajando con una caja manual de 4 velocidades.
Volviendo a la unidad subastada, su estado de conservación es excepcional. Solo recibió una capa nueva de pintura en su color original para refrescar su imagen y, recientemente, la familia invirtió 5.000 euros para dejarlo a punto. En 2023 se revisaron los frenos y mecánica general, y en 2025 se cambiaron rótulas y rodamientos. Además, quien se lo llevó recibió el manual de usuario original y el libro de mantenimiento. Toda una joya.


Nostalgia que vale oro
Es curioso ver cómo cambiaron las cosas para un carro que la gente usaba antes para labores mucho más sencillas, como paseos familiares, o incluso para trabajar. El mercado de los clásicos valora la originalidad y la historia por encima de la potencia o el lujo de los materiales. Por eso, los coleccionistas ven en estos autos populares una inversión segura y no les tiembla la mano para gastar millonadas en modelos que antes mirábamos con sencillez.
En esa misma subasta del salón Rétromobile se vendieron verdaderos monstruos sagrados de la industria por cifras de infarto. Un Mercedes-Benz 300 SL “Alas de Gaviota” de 1956 cambió de dueño por más de 4,4 millones de euros, mientras que un Ferrari F92A de Fórmula 1, manejado por Jean Alesi, encontró comprador por cerca de 2,9 millones. El pequeño francés se codeó con la realeza automotriz y no desentonó en absoluto.
Y es que, como dijimos antes, el precio final del Renault 4 Plein Air superó por mucho el estimado inicial que tenían los organizadores, pues calculaban venderlo entre 20.000 y 30.000 euros. Al final la cifra se triplicó y demostró que la pasión por este auto está más viva que nunca. Este resultado es la prueba reina de que lo clásico nunca muere y que tener un “Amigo Fiel” original en el garaje es tener, como decía la vieja publicidad, un “cheque al portador”.


Renault 4 Brisa: Plein Air a la colombiana
Mucho después del modelo francés, específicamente en 1989, Colombia tuvo su “Amigo Fiel” playero. Se llamó Renault 4 Brisa y fue una adaptación local montada sobre la base del R4 Máster, pensada para el disfrute en fincas y zonas costeras de tierra caliente. Sofasa lanzó esta versión buscando ofrecer un vehículo recreativo, quitándole las puertas y el techo rígido para dejarlo totalmente abierto al paisaje nacional.
Visualmente replicaba al Plein Air, reemplazando las puertas por un hueco libre y el techo por una estructura tubular cubierta con una carpa de lona. Bajo el capó mantenía el conocido motor de 1.022 c.c. y 34 hp del Máster, pero su carrocería recortada le quitaba peso y le daba un aire muy descomplicado. Aunque inspirado en el concepto europeo, el Brisa tenía un sello único y acabados más rústicos propios de nuestra industria en esa época.
Hoy en día, este Renault 4 Brisa es incluso más escaso que el Plein Air de la subasta parisina. Los registros actuales de los clubes indican que solo sobreviven dos unidades en su estado original, convirtiéndose en el “Santo Grial” para los coleccionistas de la marca. Mientras en Francia pagan fortunas por su modelo, aquí tenemos una joya prácticamente extinta que muy pocos afortunados han logrado conocer.
Óscar Julián Restrepo Mantilla. Fuentes: Artcurial, Motor1.








