Toyota quedó sorprendida por la rapidez y flexibilidad de BYD para desarrollar carros eléctricos. Así va la puja entre el método tradicional y el moderno de la ingeniería automotriz.

Durante el desarrollo conjunto del Toyota bZ3, los ingenieros de Toyota no pudieron disimular su asombro. La empresa japonesa, famosa por su precisión y sus rigurosas pruebas antes de lanzar un carro, se topó con un estilo completamente diferente al trabajar con su socio chino, BYD.

Según un informe de Reuters, el equipo japonés quedó “boquiabierto” ante la velocidad de trabajo de BYD, que no duda en hacer cambios importantes en el diseño del vehículo incluso cuando ya está casi listo para producción. Este enfoque, muy parecido al que usan las empresas de tecnología como las de Silicon Valley, contrasta fuertemente con la forma tradicional de Toyota, donde cada nuevo modelo pasa por años de pruebas y ajustes.

Para ponerlo en perspectiva: mientras Toyota tarda entre cuatro y cinco años en lanzar un nuevo auto desde cero, las marcas chinas como BYD lo hacen en apenas dos años. En China, los carros se actualizan casi tan rápido como los teléfonos móviles. Esto ha obligado al fabricante japonés a reconsiderar sus tiempos y métodos, aunque sin dejar de lado su principio clave: la confiabilidad a largo plazo.

Toyota bZ3 sedán eléctrico

Una colaboración

El bZ3, resultado de esta colaboración, cuenta con una batería Blade de fosfato de hierro y litio, que promete una autonomía de hasta 600 km según el ciclo chino CLTC, o unos 400 km en pruebas europeas. En China cuesta unos 27.000 dólares, lo que lo hace competitivo frente a otras opciones eléctricas.

Además, Toyota ya está trabajando con GAC, otro fabricante chino, para lanzar el bZ3X, un SUV con tecnología avanzada como sensores láser (lidar), un chip Qualcomm 8155 y un sistema de asistencia a la conducción con tecnología de Nvidia.

Toyota bZ3X

La velocidad de los fabricantes chinos no es casual. Muchas marcas han cambiado los laboratorios físicos por simulaciones digitales e inteligencia artificial. Sus equipos trabajan largas jornadas, 12 horas al día, seis días a la semana, y desarrollan varios procesos al mismo tiempo, lo que acelera todo. Esta forma de trabajar puede no garantizar la misma durabilidad que un Toyota, pero está revolucionando la industria automotriz.

Y si alguien aún duda del impacto de BYD, basta con mirar sus cifras: en 2024 vendió 4,3 millones de vehículos, casi la mitad de los 10,7 millones que vendió Toyota. Así mismo, emplea a 900.000 personas, lo que la pone a la par en tamaño con gigantes como Toyota y Volkswagen juntos. La marca china no solo saca nuevos modelos con frecuencia, sino que también exporta a cada vez más países.

Eso sí, en Toyota aún hay cierta cautela. Saben que lanzar un auto rápido puede ser bueno para competir, pero su reputación está construida sobre carros que duran cientos de miles de kilómetros. Aún es pronto para saber si los autos eléctricos de BYD resistirán igual de bien el paso del tiempo.

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Paola Reyes Bohórquez.