Polestar, controlada por Geely, dejará de lanzar nuevos carros en EE.UU. a partir de 2027. La decisión llega tras un revés regulatorio que podría redefinir su estrategia global.

La creciente tensión tecnológica entre Estados Unidos y China acaba de cobrar una nueva víctima dentro de la industria automotriz. Polestar confirmó que dejará de comercializar vehículos nuevos en el mercado estadounidense a partir del año modelo 2027, luego de que las autoridades del país rechazaran su solicitud para operar bajo la denominada Regla de Vehículos Conectados.

Hay que decir que dicha normativa limita la presencia de tecnologías vinculadas a empresas chinas en carros vendidos dentro del territorio norteamericano. La medida representa un golpe importante para la marca sueca, especialmente porque llega en un momento en el que los fabricantes buscan ampliar su oferta de vehículos eléctricos en uno de los mercados más relevantes del mundo.

Aunque Polestar nació en Suecia y mantiene una fuerte identidad escandinava, la compañía está controlada mayoritariamente por el grupo chino Geely. Esta situación, la ha puesto bajo el radar de las autoridades estadounidenses en medio del endurecimiento de las políticas de seguridad tecnológica.

Polestar producción Estados Unidos

Nueva regulación

La regulación en cuestión apunta a sistemas de conectividad que hoy son habituales en prácticamente cualquier automotor moderno. Tecnologías como bluetooth, Wi-Fi, conectividad celular e incluso algunos sistemas de comunicación satelital quedaron bajo escrutinio debido al riesgo de que puedan ser utilizadas para recopilar o transferir información sensible de los usuarios. Aunque esta normativa se aprobó inicialmente en 2025 durante la administración de Joe Biden, su aplicación continúa bajo el gobierno de Donald Trump.

A pesar de este escenario, Polestar no desaparecerá inmediatamente de Estados Unidos. La marca confirmó que seguirá vendiendo las unidades actualmente disponibles de los modelos Polestar 3 y Polestar 4, además de mantener operativa su red de servicio posventa para los clientes existentes. Sin embargo, la imposibilidad de introducir nuevos productos a partir de 2027 limita seriamente sus perspectivas de crecimiento en ese país.

Uno de los puntos que genera mayor incertidumbre es el futuro del Polestar 3, un SUV eléctrico que actualmente se fabrica en la planta de Volvo ubicada en Carolina del Sur. Aunque la producción local había sido vista como una ventaja para esquivar algunas barreras comerciales, la restricción sobre los sistemas conectados podría afectar igualmente su continuidad en el mercado estadounidense.

Polestar 4

Europa será prioridad

Frente a este panorama, Polestar ya comenzó a redefinir su estrategia internacional. La compañía adelantó que concentrará buena parte de sus esfuerzos de expansión en Europa, una región que actualmente representa la mayor parte de sus ventas globales y donde las regulaciones sobre tecnologías conectadas son diferentes a las vigentes en Estados Unidos.

Igualmente, la marca confirmó que el futuro Polestar 7 tendrá producción europea, una decisión que refuerza el giro estratégico hacia el Viejo Continente y que podría ayudar a reducir la dependencia de mercados sometidos a tensiones geopolíticas cada vez más complejas.

Lo ocurrido con Polestar refleja un fenómeno que va mucho más allá de una sola compañía. La industria automotriz se encuentra en medio de una transformación donde el software, la conectividad y los datos son tan importantes como los motores o las baterías. En este nuevo escenario, las decisiones regulatorias pueden llegar a definir qué marcas compiten en determinados mercados y cuáles deben buscar oportunidades en otras regiones.

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Paola Reyes Bohórquez.