Un estudio de CDK reveló que el 94% de propietarios de carros eléctricos no volvería a la gasolina, destacando el ahorro y la carga en casa.
Durante años, el crecimiento del carro eléctrico se ha medido por las ventas. No obstante, existe un indicador que puede ser incluso más revelador para entender el futuro de esta tecnología: cuántos de sus propietarios estarían dispuestos a volver a un carro de gasolina o diésel. Un reciente estudio realizado en Estados Unidos muestra que esa posibilidad es cada vez más remota.
La investigación, elaborada por la multinacional CDK, encontró que el 94% de los usuarios de carros eléctricos no volvería a comprar un automóvil con motor de combustión interna, mientras que apenas el 1% afirma que sí regresaría a la gasolina. El dato resulta aún más llamativo al compararlo con el año anterior, cuando el porcentaje de personas abiertas a volver a un automotor convencional alcanzaba el 21%.
Según los resultados, el 90% de los propietarios volvería a comprar un vehículo eléctrico en el futuro, mientras que el 92% recomendaría esta tecnología a familiares y amigos. Además, el 85% considera que el eléctrico es el mejor carro que ha tenido, y el 79% asegura que es el mejor que ha conducido en toda su vida.
Fortaleza del carro eléctrico
Las cifras anteriormente descritas sugieren que la experiencia de uso está superando muchas de las dudas que históricamente rodearon a los carros eléctricos, especialmente aquellas relacionadas con autonomía, desempeño y costos de operación.
De hecho, el estudio revela que la satisfacción general entre los propietarios alcanza el 93%, uno de los niveles más altos registrados hasta ahora. Los motivos detrás de esta satisfacción son variados, pero hay algunos factores que aparecen de forma recurrente.
Los usuarios destacan especialmente el menor costo de uso y mantenimiento frente a un auto de combustión. A ello se suma una experiencia de conducción que muchos describen como más agradable gracias al silencio de marcha, la suavidad de funcionamiento y la respuesta inmediata característica de los motores eléctricos.
Menos ansiedad por la carga
Otro aspecto relevante es la carga doméstica. La mayoría de los propietarios recarga el vehículo en casa, una práctica que reduce significativamente la dependencia de la infraestructura pública y permite comenzar cada jornada con la batería prácticamente llena.
Curiosamente, el llamado “miedo a quedarse sin batería” pierde importancia una vez se adopta la tecnología. Muchos conductores reconocen que la ansiedad por la autonomía era mucho mayor antes de comprar el vehículo que después de convivir con él durante meses o años.
A pesar del alto nivel de satisfacción, los usuarios también identifican un obstáculo que continúa frenando la expansión de la movilidad eléctrica. Los 552 participantes del estudio coincidieron en señalar que la red pública de carga necesita mejoras importantes, especialmente en disponibilidad de estaciones, confiabilidad de los equipos y velocidad de recarga.
El desafío inmediato
Este punto sigue apareciendo como la principal preocupación incluso entre quienes ya están convencidos de las ventajas del carro eléctrico. Otro dato llamativo es que el 11% de los propietarios contempla tener también un automóvil de gasolina además de su eléctrico. Aunque la cifra sigue siendo reducida, representa un aumento frente al año anterior, cuando ese porcentaje era prácticamente inexistente.
Por ahora, los resultados reflejan una tendencia clara: una vez que los conductores se adaptan a la movilidad eléctrica, la mayoría no parece interesada en regresar al motor de combustión. El verdadero desafío para la industria ya no sería convencer a los usuarios de probar esta tecnología, sino garantizar una infraestructura capaz de acompañar su crecimiento.
Paola Reyes Bohórquez.












