El presidente de Argelia exigió un 40% de producción local a los fabricantes de autos. Renault, con solo un 5%, tiene su planta de Orán paralizada.
En un mensaje contundente y simbólico, el presidente Abdelmadjid Tebboune, lanzó una frase lapidaria para cerrar el paso al modelo automovilístico predominante en Argelia: “El tiempo del inflado de neumáticos ha terminado”. Esta metáfora no es casual, sino el reflejo de una estrategia renovadora que busca frenar el mero ensamblaje de kits importados y exigir una verdadera producción con contenido local sustancial.
Hasta ahora, la historia de Renault en el país ha estado marcada por la superficial confección de vehículos bajo su planta Renault Algérie Production en Orán, donde lograba apenas un 5 % de integración local, muy por debajo del 30 % exigido contractualmente, y con la factoría prácticamente paralizada desde hace años. En 2023, la planta apenas ensambló 2.500 unidades de Symbol, con solo 264 empleados en total, según datos oficiales del grupo Renault.
Frente a esta inacción, Tebboune impuso un nuevo umbral. Así, a partir de ahora, los constructores deben garantizar al menos un 40% de integración local, incluyendo operaciones de estampado, soldadura, electrónica y el desarrollo de una red de proveedores nacionales que realmente impulse el empleo, el conocimiento técnico y la soberanía industrial del país.

Mayor producción
En contraste, Stellantis, a través de su filial Fiat, está dando pasos decididos. Su planta de Tafraoui, cerca de Orán, inaugurada en diciembre de 2023, representa una inversión estratégica para cumplir con esta nueva ambición argelina. El complejo, ubicado en un terreno de 130 hectáreas, entró en fase de producción de vehículos ensamblados en CKD, con modelos como el Fiat 500 Hybrid, Dobló y Scudo. La meta es llegar a producir 90.000 unidades anuales para 2026.
Además de la producción, este proyecto ha generado importantes avances en integración local. En tal sentido, para 2024 ya se había alcanzado un 10 % de contenido local, adelantándose al calendario regulatorio. Y la firma ha convocado su segunda Convención Internacional de Proveedores en mayo de 2025 para consolidar acuerdos con proveedores argelinos, junto con el lanzamiento de un Polo Nacional de Ingeniería y alianzas académicas que fomentan la formación tecnológica y técnica.

Es de anotar que el objetivo que tienen es alcanzar 30 % de integración local en 2026, con miras incluso a superar ese umbral hacia el futuro. Este viraje industrial no solo define una nueva era automotriz en Argelia, sino que forma parte de una política más amplia de diversificación económica, reducción de dependencia externa y fortalecimiento de la soberanía industrial.
De acuerdo con datos oficiales, el país ha registrado más de 13.000 proyectos de inversión nacionales activos en sectores clave, con un avance estimado del 80 % en los objetivos trazados. Es de resaltar cómo Argelia da un paso audaz desde la lógica de ensamblaje pasivo hacia una estrategia industrial ambiciosa. Tebboune no solo revoluciona el sector automotor, sino que envía un mensaje claro: la era del ensamblaje simplista queda atrás.
Paola Reyes Bohórquez.









