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Clásicos ColombianosClásicos del Mundo

La marca de carros que ‘vio el futuro’… desde una bola de cristal

Hay un Ford en su futuro publicidad 1945

Una campaña publicitaria que adivinaba el futuro, esconde un antes y un después en la historia de Ford, compañía que impuso el automóvil para las masas.

PUBLICRÓNICA No. 76.
Por Camilo Ernesto Hernández Rincón, historiador automotor.
Especial para EL CARRO COLOMBIANO.

Aunque hoy existan cientos de marcas de carros, a Ford nunca se le podrá ver como un simple nombre comercial. Es una institución histórica. No es exagerado afirmar que un mundo sin Ford, sería igual a un mundo sin Coca-Cola. Y tampoco es difícil asumir que estas cuatro letras manuscritas conforman una entidad valiosa y omnipresente, cuya solidez no se discute.

No obstante, ha sobrevivido a crisis que pocos conocen. Una de ellas tuvo lugar en pleno fin de la Segunda Guerra Mundial, justo cuando asume que los contratos militares para hacer bombarderos y camperos como opción al Jeep Willys, le asegurarían una estabilidad que distaba de tener. Al punto, incluso, de presagiar una bancarrota.

Su fundador, el gran Henry Ford que creó al modelo “T” y con él a la producción automotriz en masa, estaba ya en declive. Su hijo Edsel había muerto de cáncer a inicios de la guerra, y su nieto homónimo, Henry Ford II, quien estaba al servicio de la misma, fue citado para tomar las riendas de Ford Motor Company.
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Esta empresa mostraba el resultado de años de desgreño administrativo, fruto en parte de la terquedad de su creador. Había puesto a personajes dudosos como Harry Bennett, de ingrata recordación por muchos como un rompehuelgas agresivo, quien también fue despedido bajo la nueva administración.

Hay un Ford en su futuro publicidad 1945

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Hay un Ford en su futuro publicidad 1945

Vislumbrando el futuro de Ford

Henry Ford II asumía el mando poco antes de morir su célebre abuelo, en 1947. Dos años antes volvía la paz, y con ella, los modelos de 1942 que conocerían muy pocos cambios hasta 1948.
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Estos vehículos, que pasaron a la historia coloquialmente como los Ford “Gordos”, serían la imagen arquetípica de la marca durante los años cuarenta. Solo se diferencian de los preguerra por la persiana de tres barras horizontales, y cambios menores como la ubicación y forma de sus luces de posición.
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Básicos en diseño respecto a sus competidores, más amplios que los anteriores a 1940 y continuadores de la tradición económica de Ford, tuvieron amplia difusión en Estados Unidos. Y casi en todo el mundo, que los acogió, sin que Colombia fuera una excepción a ello.
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Mientras “Hank, the Two” (apodo de Henry Ford II) rehabilitaba la empresa familiar en la nueva realidad de la posguerra, no hubo más remedio que aprovecharla relanzando lo antes conocido, levantando la imagen de Ford mientras se adecuaba todo para los tiempos venideros. Para ello, surgió la campaña universalmente conocida de la bola de cristal, que cubrió a todos los mercados del mundo.

Hay un Ford en su futuro publicidad 1945

Desde finales de 1945 aparecieron, tanto en revistas extranjeras como “Life”, “The National Geographic Magazine” o “Selecciones del Reader´s Digest”, como en publicaciones colombianas, anuncios con una bola de adivinación sostenida por una firme mano izquierda, con el nombre Ford en su tradicional tipografía manuscrita, pero de color rojo.
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La marca estaba en medio de una frase elocuente: “Hay un Ford en su futuro” (There´s a Ford in your future). Era el mejor argumento que se le podía ocurrir a la empresa, mientras hacía tiempo para cambiar. No había realmente nada nuevo bajo el sol del momento, ni para Ford ni para el resto de la industria. Con dos excepciones: Studebaker y Kaiser-Frazer, que si se arriesgaron con novedades para 1947.

Hay un Ford en su futuro publicidad 1945

Hay un Ford en su futuro publicidad 1945

Color y alegría

Los Ford para ese año tuvieron, al menos, la alegría de conductores y pasajeros sonrientes, ambientes felices y coloridos, e ideas creativas como cambiar una descripción por múltiples escenas y varios diálogos. Además, involucraron a múltiples personajes en un mismo anuncio narrando cada virtud del modelo expuesto. Entre ellos, animales divertidos que hacían de cada argumento de venta, una metáfora.

La frase con la bola de cristal, al cierre, marcaban el eslogan perfecto. En muchos anuncios, la misma esfera era protagonista, y en su interior se exhibían los mejores atributos que Ford podía ofrecer. Así mismo, se explotó adecuadamente la gama vigente. En la campaña hubo dos referencias de la época, hoy de culto: su camioneta Woody Wagon y su convertible Sportsman, ambos con carrocería de madera.

Sus líneas no eran realmente descollantes. Más bien eran simples frente a competidores como Chevrolet, Plymouth o los mismos Studebaker, que se adelantaron al concepto de los tres volúmenes, anticipándose los años cincuenta. El color y la alegría de la publicidad, disimularon muy bien dichas carencias.

Hay un Ford en su futuro publicidad 1946

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Un futuro positivo

La campaña del “Ford en su futuro” sobrepasó a 1949. Para entonces un nuevo modelo, el verdadero primer Ford de posguerra, ya estaba en vitrinas e indicaba una nueva era. Esta vez, en estado de recuperación y de un superávit que cubrió a una década feliz. Parte de dicho resurgimiento cubre también a otro modelo clásico y revolucionario: la pick-up Serie “F”, cuya vigencia hoy está más latente que nunca.

Con los años, esta publicidad se fue disolviendo. Sería reemplazada, casi una década después, por la del bombillo que simuló la “O” de Ford, indicando que la marca era sinónimo de nuevas ideas. Esta última se mantuvo vigente hasta bien entrados los años setenta.

Aquella “adivinación” finalmente se concretó en nombres como Fairlane, Mustang, Falcon, Bronco e incluso Fiesta. Y, claro, también otros no tan afortunados como Edsel, Pinto o EXP.

Henry Ford II explotó muy bien las herencias de nombre y empresa de su abuelo, hasta que se le unió en la inmortalidad en 1987, luego de una gestión exitosa a la que no le faltaron, por supuesto, sus fracasos y controversias.

Hay un Ford en su futuro publicidad 1946

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Hay un Ford en su futuro publicidad 1946

“Hay un Ford en su futuro”, en Colombia

Los colombianos, que vieron la campaña de la bola de cristal en revistas y diarios de la época, lo corroboraron. El nombre que lo era todo en automóviles volvió a ser tan vigente como siempre, y el motor V8 tomaba su coloquial apodo de “Mil Tornillos”.

Sus carrocerías de cuatro puertas estuvieron vigentes en el tráfico por años. En parte, por las flotas de taxis como la que llegó al país por la Conferencia Panamericana de 1948, poco antes del impensado “Bogotazo”; así como aquellos coupés que pasaron a la historia como “cola de pato”.

Desde las revistas importadas a todo color, hasta los periódicos en estricto dibujo en tinta negra, con adición de concesionarios autorizados, Colombia también vio esos Ford prometidos para un futuro que, no sin tropiezos, se volvió presente. ¿Habrán aparecido en aquella bola de cristal los híbridos y eléctricos que hoy tienen a nivel mundial?

Hay un Ford en su futuro publicidad 1946

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Vea más de la serie PUBLICRÓNICAS, aquí.


CRÉDITOS:

  • Textos e investigación: Camilo Ernesto Hernández Rincón.
  • Edición de texto, reconstrucción digital de imágenes y Dirección General: Óscar Julián Restrepo Mantilla.
Óscar Julián Restrepo Mantilla
Administrador de Empresas y Publicista bumangués. Fundador, Director y Gerente General de la Revista Virtual El Carro Colombiano.