A partir del 1 de julio de 2026, China pondrá en marcha una de las normas de seguridad más exigentes para carros eléctricos.
China endurece las reglas para carros eléctricos con un nuevo paquete regulatorio que entrará en vigencia el 1 de julio de 2026. Las nuevas exigencias obligarán a los fabricantes a desarrollar baterías capaces de evitar incendios y explosiones incluso en situaciones extremas, además de incorporar sistemas físicos de desconexión de emergencia.
La medida busca reforzar la confianza de los consumidores y elevar la seguridad de los vehículos eléctricos por encima de los estándares tradicionales de los carros con motor de combustión. Las regulaciones abarcan tanto la seguridad general del vehículo como la protección de los sistemas de almacenamiento de energía, considerados uno de los más críticos.
Uno de los cambios más relevantes será la incorporación de un mecanismo físico de desconexión automática de alta tensión. Hasta ahora, muchos sistemas dependían de procesos electrónicos o de software para aislar la batería en caso de accidente. Con la nueva normativa, los conductores podrán interrumpir físicamente el circuito de alta tensión mediante una única acción.

Baterías diseñadas para no incendiarse
El apartado más ambicioso de la nueva regulación está relacionado con la seguridad de las baterías. Actualmente los fabricantes garantizan que el vehículo emita una advertencia al menos cinco minutos antes de que se produzca un incendio o una explosión derivados de un evento térmico.
La exigencia ahora eleva el nivel de protección, en la medida que las baterías deberán demostrar que no se producirá ningún incendio ni explosión durante este tipo de eventos, manteniendo además los sistemas de alerta para advertir a los ocupantes. Asimismo, cualquier emisión de humo deberá evitar daños a las personas que viajen dentro del vehículo.
Las pruebas también serán más rigurosas en términos estructurales. Se incorpora un nuevo ensayo de impacto en la parte inferior del vehículo para evaluar la capacidad de la batería de resistir golpes y deformaciones provocados por obstáculos en la vía o accidentes que afecten los bajos del carro.

Más resistencia al uso intensivo
La durabilidad también se convierte en un aspecto fundamental dentro del nuevo marco regulatorio. En ese sentido, las baterías deberán superar una prueba de seguridad posterior a 300 ciclos de carga rápida, una situación que reproduce las condiciones de uso intenso que enfrentan muchos vehículos eléctricos durante su vida útil.
Los principales actores del sector no han esperado a la entrada en vigor de las normas para comenzar su adopción. CATL informó que toda su gama de baterías producidas en serie logra superar las nuevas pruebas regulatorias desde mayo de 2025. Por su parte, BYD aseguró que la segunda generación de su batería Blade también cumplió con los requisitos.
Jessica Paola Vera García.









