Recorrimos el inmenso lugar donde Chevrolet alista todos sus modelos que llegan a Colombia. Más que una pista de pruebas, es un eficiente y ecoamigable centro de desarrollo automotor, casi tan grande como una ciudad.

No todos los días se tiene la posibilidad de conocer el lugar donde nacen los carros que, día a día, circulan en nuestras vías. Pero en esta ocasión y como parte de la expectativa previa al lanzamiento del nuevo Chevrolet Sonic, llegamos hasta Indaiatuba, estado de São Paulo en Brasil, donde está el impresionante Campo de Pruebas Cruz Alta de General Motors. En estas instalaciones, que abarcan 1.130 hectáreas, el gigante norteamericano pone a punto todos sus vehículos antes de que salgan a la calle.

Esta experiencia fue posible gracias a una invitación de General Motors Colmotores, y a ella asistimos en compañía de una fuerte comitiva de prensa automotriz de Sudamérica. Durante la jornada probamos varios de los modelos que hoy tiene la marca en nuestros países, y también conocimos los diferentes laboratorios que tiene la compañía en este lugar, desde los cuales aporta al desarrollo de sus autos.

Recorriendo este inmenso complejo observamos estacionados varios prototipos del nuevo Sonic, modelo proyectado por la marca del corbatín como su mayor lanzamiento para 2026 y que conoceremos hoy 8 de abril en un nuevo espacio. Pero más allá de eso, por ahora concentramos nuestra atención en conocer y aprovechar las diferentes áreas de este centro de pruebas, uno de los más grandes e impactantes que operan en toda Latinoamérica.

Vista frontal de tres cuartos de la nueva camioneta eléctrica Chevrolet Captiva EV color gris oscuro estacionada frente a un bosque en Cruz Alta, Brasil.

Alineación de diversos nuevos modelos Chevrolet, incluyendo pick-ups color verde oliva y SUV eléctricos, parqueados sobre la pista de pruebas en Cruz Alta, Indaiatuba.

Centro de Pruebas Cruz Alta: donde los Chevrolet nacen y se preparan

La primera estación de este recorrido fue en las diferentes pistas de prueba que están en Cruz Alta, donde conducimos diferentes modelos Chevrolet que ya están presentes en Colombia. Entre ellos contamos las Spark y Captiva eléctricas, así como los conocidos Onix, Tracker, Onix RS, Equinox y Blazer eléctricas, y la resistente pick-up Colorado. La novedad no fue manejarlos, sino hacerlo en la gran variedad de trazados disponibles: contamos 18, que suman cerca de 50 kilómetros en total.

Estas vías resaltan por un pavimento muy bien cuidado y tratado, así como peraltes gigantescos que admiten hasta 160 km/h sin girar, pero además reproducen asfaltos irregulares, vías destapadas, desniveles, huecos y pendientes con cierta inclinación. La intención es castigar los componentes del vehículo hasta el punto que sea necesario modificarlos o ajustarlos, imitando el estado real que tienen muchas carreteras en Sudamérica.

Los vehículos donde hicimos la mayor parte de nuestro recorrido fueron los eléctricos Spark EV, Captiva EV, Equinox EV y Blazer EV. El Spark, con su aspecto de camioneta, es eficiente como eléctrico pero también muy amplio, estable y equipado. La Captiva resalta por su tecnología, espacio y refinamiento, mientras que las Equinox y Blazer suben el nivel en todos los aspectos. En especial la Blazer, que es un «cañón» con más de 500 km de autonomía real.

Amplia vista del laboratorio semi-anecoico para pruebas de ruido y vibración, con prensa y técnicos observando equipos dinámicos sobre rieles amarillos.

Interior del laboratorio de pruebas estructurales en Cruz Alta, Brasil, mostrando carrocerías y chasis de desarrollo Chevrolet montados sobre plataformas de torsión.

Investigación y desarrollo bajo techo

Más allá del asfalto, este complejo automotor alberga siete laboratorios de investigación que operan bajo distintos estándares técnicos mundiales. Entre ellos se incluye una cámara climática, capaz de congelar un automóvil a -40 grados centígrados o calentarlo hasta 85 grados, así como un área con robots que ejecutan diversas pruebas estructurales sobre las carrocerías, repitiendo aperturas de puertas más de 100.000 veces seguidas sin descanso.

Entre los laboratorios, conocimos de primera mano el área de ruidos y vibraciones, que busca reducir los sonidos al interior de los carros. Allí hay recintos con gruesas paredes para aislar totalmente cualquier ruido exterior, y con los dispositivos necesarios para medir el ruido de cualquier objeto que afecte el confort en cabina. De este espacio pasamos al edificio de seguridad vehicular, único en Sudamérica, equipado para realizar pruebas de choque con dummies que simulan el cuerpo humano y su estructura.

General Motors también tiene en Cruz Alta un área específica para reducir las emisiones contaminantes, que también pudimos conocer, y que trabaja en aras de cumplir la regulación ambiental de nuestros países. Sumado a esto, hay un laboratorio aerodinámico con ventiladores que generan vientos superiores a 120 km/h, un centro de dinámica vehicular que mide el desempeño del chasis sobre cualquier terreno, y un laboratorio electrónico que mide la resistencia de esta parte en los vehículos.

Camioneta eléctrica Chevrolet Blazer EV color gris plata acelera a fondo sobre una vía sinuosa de Cruz Alta, seguida a lo lejos por una pick-up Colorado.

Primer plano de una torre elevada blanca que exhibe el logo azul de GM contra un cielo nublado, dentro de las instalaciones del Campo de Pruebas Cruz Alta en Brasil.

Casi tan grande como una ciudad

Si algo da gusto en el recorrido por el Centro de Pruebas de Cruz Alta, es el enorme respeto ambiental que lo rodea. Este inmenso lugar resguarda millones de metros cuadrados llenos de naturaleza nativa, con inmensos bosques periféricos que sirven como refugio a muchísimas especies animales. Cada cierto tiempo se plantan grandes cantidades de árboles y se cosechan allí maíz y macadamia, que sustentan económicamente varios proyectos ecológicos internos.

Aprovechando toda esta infraestructura, las autoridades brasileñas seleccionó dichas instalaciones para certificar sus mediciones oficiales de eficiencia energética, bajo el estándar «Inmetro». Por eso, el lugar no solo presta sus servicios a General Motors sino también a todos los fabricantes de vehículos con presencia en Brasil, aprovechando dos rectas paralelas de 2,2 km resguardadas del viento por espesa vegetación. De esta manera, además, se obtienen mediciones más certeras.

Así las cosas, Cruz Alta se alza como el principal centro de desarrollo y validación de vehículos de General Motors en el hemisferio sur y el segundo más completo de la compañía a nivel mundial. Su área equivale al 75% de la ciudad de São Caetano do Sul, donde está una de sus plantas, y allí se realizan más de 12.000 pruebas al año, abarcando cerca de 6 millones de kilómetros. Un gran monstruo automotor que nos da una idea de lo que podemos esperar en el nuevo Sonic.

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Textos: Óscar Julián Restrepo Mantilla.
Fotografías: General Motors, Óscar Julián Restrepo Mantilla.
Asistimos al Centro de Pruebas Cruz Alta de General Motors en Indaiatuba, Brasil, gracias a una invitación de General Motors Colmotores.