En plena transición hacia la electrificación y la automatización, BMW mantendrá vida la caja manual… con excepciones.
La industria automotriz les ha dado un lugar importante a las transmisiones automáticas más rápidas, eficientes y compatibles con nuevas tecnologías, pero BMW decidió no romper del todo con una de las señas de identidad más valoradas por los entusiastas: la caja manual. La división deportiva de la marca, BMW M, mantendrá esta opción en algunos modelos.
Lejos de tratarse de una simple decisión nostálgica, la continuidad del cambio manual responde a una estrategia que apunta a preservar la conexión entre conductor y máquina en un segmento donde la experiencia de manejo aún es determinante. Sin embargo, la apuesta tendrá excepciones.
El propio jefe de la división M, Frank van Meel, dijo que, aunque las transmisiones automáticas son superiores en términos de rendimiento y eficiencia, el “placer de conducir” sigue siendo un argumento de peso para conservar el tercer pedal en modelos icónicos como M2, M3 y M4. Además, en Estados Unidos, un mercado clave para BMW, la caja manual está muy arraigada.

BMW y su apuesta por la caja manual
Pensando en complacer a sus clientes, la marca alemana está explorando soluciones tecnológicas para mejorar la experiencia manual, como sistemas que eviten errores en el cambio de marchas y protejan la mecánica. Al mismo tiempo, su continuidad representa un obstáculo, por no soportar niveles de torque elevados como sí lo hacen las transmisiones automáticas modernas.
Eso llevaría a limitar el rendimiento de los motores cuando se ofrece esa opción. En ese sentido, Sylvia Neubauer, vicepresidenta de Clientes, Marca y Ventas de BMW M, afirmó que “menos potencia y menos torque permitirá conservar esa sensación de cambio de marchas tradicionales y es preferible cambiar manual con un poco de potencia que ser rápido sin esa experiencia“.
Aunque BMW insiste en que mantendrá la caja de cambios manual el mayor tiempo posible, también reconoce que su permanencia podría no estar garantizada más allá de la próxima década. Actualmente, solo unos pocos modelos M conservan esta opción, y la tendencia apunta a una reducción progresiva de su disponibilidad a medida que avanza la electrificación.

En este contexto, la decisión de BMW prolonga la vida de una tecnología cargada de emotividad, pero en declive, que en un corto y mediano plazo le servirá para reforzar su posicionamiento frente a un nicho de clientes que valoran la conducción purista. Una batalla contra el tiempo en la que lo tradicional aún tiene más peso de lo que pensábamos.
Jessica Paola Vera García. Fuente: Motor.es.








