La camioneta mediana de Honda se alista para una renovación total. La próxima Ridgeline estrenará una imagen robusta, una nueva plataforma y un sistema de propulsión electrificado.
Honda ya confirmó que la actual Ridgeline de segunda generación tiene sus días contados. La compañía anunció que el modelo 2026 será el último que saldrá de la línea de producción en su planta de Alabama, Estados Unidos, donde también se fabricará su sucesora. Con ello, la marca japonesa pone en marcha el relevo de una camioneta que logró consolidar una propuesta diferente dentro del competitivo mercado de las pick-up medianas.
Todo apunta a que la transición no será inmediata. Tras el fin de la producción de la generación actual, habría una pausa cercana a un año antes del inicio de la fabricación del nuevo modelo. Aunque Honda no ha revelado una fecha exacta para su lanzamiento, la propia compañía indicó que llegará en los próximos dos años, lo que hace pensar que su debut comercial será en 2028.
Desde su llegada al mercado en 2005, la Honda Ridgeline se apartó del concepto clásico de las pick-ups medianas. En lugar de utilizar un chasis de largueros, como la mayoría de sus competidoras, adoptó una estructura monocasco derivada de vehículos más urbanos, acompañada por una suspensión independiente en las cuatro ruedas y un motor V6 atmosférico.
Honda Ridgeline y su apuesta por la electrificación
La primera imagen oficial publicada por Honda deja entrever un cambio radical en el diseño exterior. Atrás quedarían las formas redondeadas de la actual Ridgeline para dar paso a una silueta más cuadrada, musculosa y de aspecto claramente más robusto, en línea con las tendencias actuales del segmento en todo el mundo.
Aunque la marca aún mantiene bajo reserva las especificaciones técnicas, informes extraoficiales sugieren que la nueva camioneta incorporará un sistema de propulsión híbrido desarrollado alrededor de un nuevo motor V6. De confirmarse, supondría un importante salto tecnológico frente al modelo actual y permitiría mejorar su desempeño, la eficiencia de combustible y su competitividad.
Dicha evolución también respondería a la estrategia global de Honda de ampliar progresivamente su oferta de vehículos electrificados con énfasis en tecnología híbrida, especialmente en Norteamérica, donde las regulaciones ambientales son más flexibles y los consumidores no son fanáticos de la electrificación total en vehículos todoterreno.
Con una imagen completamente renovada, una plataforma de nueva generación y la posible incorporación de un sistema híbrido V6, Honda buscará que la tercera generación de la Ridgeline no solo conserve su identidad como una pick-up diferente, sino que también gane protagonismo en un segmento donde la electrificación y la tecnología comienzan a convertirse en factores decisivos al momento de la compra.
Jessica Paola Vera García. Primera imagen: recreación generada con inteligencia artificial (IA).











