La reducción de COP $500 por galón en el precio de la gasolina ya rige en Colombia, pero las estaciones de servicio alertan que aplicarla de inmediato puede generar pérdidas económicas.
La decisión del Gobierno de reducir el precio de la gasolina en cerca de COP $500 por galón fue recibida con alivio por los consumidores, pero con preocupación por las estaciones de servicio. Estas aseguran que la medida no puede ejecutarse de forma instantánea sin poner en riesgo la sostenibilidad del negocio minorista de combustibles.
El ajuste, que entró en vigencia desde el 1 de febrero, responde a un cambio en la estructura de precios del combustible y a una mejora en las finanzas del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, FEPC. Sin embargo, para los distribuidores minoristas, el problema no es la reducción en sí, sino el tiempo y la forma en que se exige su aplicación.
En tal sentido, el gremio Somos Uno, que agrupa a Comce y Fendipetróleo, explicó que las estaciones compran el combustible a los mayoristas bajo un precio irrevocable, fijado al momento de la transacción. Eso significa que una estación debe vender primero el inventario adquirido antes de poder reflejar un nuevo precio en el surtidor.

Nueva tarifa hasta agotar inventario
“Cada compra a una planta de abastecimiento mayorista es un precio establecido al momento mismo de la compra que obliga al distribuidor a agotar su inventario antes de adquirir nuevo producto”, advirtió el gremio. En ese contexto, vender hoy un combustible comprado días atrás como si se hubiera adquirido al nuevo precio “no es posible” sin generar pérdidas.
Según Somos Uno, aplicar la reducción sin considerar esa realidad implica vender a pérdida, un riesgo especialmente alto para estaciones pequeñas y medianas, que operan con márgenes ajustados. A esto se suman posibles afectaciones en la continuidad del servicio y un efecto dominó que, lejos de beneficiar al consumidor, podría generar confusión, sanciones y desconfianza. En términos prácticos, el mensaje es claro: una estación no puede vender hoy un combustible que compró ayer como si lo hubiera comprado hoy.

Precio de la gasolina
Tras el ajuste anunciado por el Gobierno, el precio promedio de la gasolina en Colombia quedó en COP 15.557 por galón, mientras que el diésel, ACPM, se mantiene en COP 10.983. En ciudades principales, los precios de la gasolina son: Bogotá (COP 15.991), Medellín (COP 15.912), Cali (COP 16.002), Barranquilla (COP 15.626) y Cartagena (COP 15.583). En zonas de frontera, los valores siguen siendo menores, como en Pasto (COP 13.747) y Cúcuta (COP 13.900).
El recorte no surge de la nada. Desde 2022, el Gobierno ha venido ajustando el precio de la gasolina para corregir el enorme déficit del FEPC, creado en 2007 para amortiguar la volatilidad internacional. Tras el congelamiento de precios durante la pandemia, el fondo acumuló un hueco fiscal considerable. Entre 2022 y 2025, el Estado destinó COP 72,8 billones para cubrir ese desbalance.
Datos del centro de estudios ANIF muestran que el déficit pasó de COP 36,7 billones en 2022 a COP 10,7 billones en 2024, y se estima que cerró 2025 en COP 3,9 billones. Hacienda aseguró que las reducciones actuales están calculadas para que el saldo final del FEPC llegue a cero al cierre del año.

No se oponen a la reducción
Técnicamente, el ajuste corresponde a una reducción cercana a COP 600 por galón en el Ingreso al Productor, el componente que remunera al productor del combustible, principalmente Ecopetrol. No obstante, otros rubros aumentaron, como el impuesto al carbono, el impuesto nacional y el margen de comercialización minorista, lo que deja una baja neta aproximada de COP 500 en el precio final al consumidor.
El gremio insiste en que no se opone a la reducción. “Los alivios anunciados por el Gobierno son positivos para los ciudadanos, pero su correcta implementación requiere coordinación institucional y consideración por las realidades operativas del sector”, concluyó Somos Uno.
Paola Reyes Bohórquez.







