Colombia cuenta con cerca de 40.000 vehículos eléctricos en circulación, pero apenas 229 estaciones públicas de carga, una brecha que plantea retos urgentes para la movilidad sostenible.
Los carros eléctricos en Colombia ya no son una rareza. En los últimos 13 años, sus ventas han crecido a un ritmo promedio del 133%, una expansión que hoy se traduce en cerca de 40.000 vehículos eléctricos circulando en el país, según cifras de Andemos. El problema es que la infraestructura necesaria para soportar ese crecimiento no va al mismo paso.
Con corte a octubre de 2025, Colombia contaba con apenas 229 puntos de carga de acceso público. En la práctica, esto significa que hay una estación por cada 174 vehículos eléctricos, una relación que empieza a generar presión sobre la red, especialmente en viajes largos y zonas fuera de las grandes ciudades.
En este escenario, el negocio de la carga eléctrica comienza a tomar forma. Terpel y el Grupo EPM concentran cerca del 40% de las estaciones públicas del país y hoy lideran un mercado que todavía es pequeño, pero con un enorme potencial a futuro.

Red eléctrica en ampliación
Terpel ha enfocado su apuesta en los corredores viales. Su presidente, Óscar Bravo, ha explicado que la red de la compañía permite viajar desde Bogotá hacia destinos como la costa Caribe, Cali, Bucaramanga, el Eje Cafetero y Medellín. “Tratamos de impulsar lo que hemos denominado como la desurbanización del vehículo eléctrico”, señaló, dejando claro que el reto no es solo urbano.
Voltex, por su parte, es actualmente la marca con más puntos de carga para carros eléctricos en Colombia. Su red supera las 50 estaciones, varias de ellas con tecnología de carga ultrarrápida, clave para reducir los tiempos de espera, uno de los principales temores de los usuarios.
EPM fue uno de los pioneros en este negocio. Ingresó en 2012 con estaciones en Medellín y en el Aeropuerto José María Córdova, en Rionegro. Hoy, “el Grupo EPM cuenta con 41 estaciones de carga, localizadas en los departamentos de Antioquia, Quindío, Caldas, Santander y Norte de Santander, en su propósito de ofrecer soluciones para los usuarios de vehículos eléctricos y apoyar la movilidad sostenible en el país”, afirmó su gerente, John Maya Salazar.

Negocio a futuro
Aunque las empresas reconocen que este negocio todavía no pesa de forma relevante en sus ingresos, todas coinciden en que su importancia crecerá a medida que aumente el número de carros eléctricos en circulación. En el caso de EPM, el servicio se complementa con esquemas de pago inmediato y planes pospago.
El panorama competitivo también ha cambiado. Celsia, que en su momento superó las 40 estaciones de carga, decidió salir del negocio y trasladarlo a su filial Atera, enfocándose únicamente en infraestructura de carga industrial. “El negocio de movilidad eléctrica lo trasladamos a Atera, la compañía de eficiencia energética que tenemos junto a Brookfield, y se concentró en infraestructura de carga industrial. Es decir, que Celsia ya no cuenta con estaciones de carga”, confirmó la empresa.
Pero el desafío a mediano plazo es grande. Según el Ministerio de Minas y Energía, Colombia necesitará cerca de 20.000 puntos de carga públicos para 2030. Alcanzar esa meta implicará inversiones de entre US$255 millones y US$390 millones, lo que representa un crecimiento del 6.589% frente a la infraestructura actual.

Mayor inversión
Para incentivar esas inversiones, el país cuenta con beneficios tributarios como la deducción de hasta el 50% del valor de la inversión en el impuesto de renta durante un periodo de hasta 15 años, además de exenciones de IVA para la maquinaria y arancelarias para los insumos importados.
A esto se suman alivios regionales. Carlos Vasco, analista del sector y docente de la Universidad de Antioquia, explicó que también existen descuentos en impuestos como el predial y el de industria y comercio. Así como la eliminación de la contribución del 20% que financia los subsidios de energía de los estratos 1, 2 y 3. “Si uno va a cargar un vehículo eléctrico, la idea es que no le hagan pagar esa contribución para que la tarifa por kilovatio/hora sea más baja. Yo creo que ya están todas las condiciones dadas, solamente falta que se tomen las decisiones de inversión”, aseguró.
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Paola Reyes Bohórquez. Con información de La República.








