Un ejemplar único del Renault 12 eléctrico, conocido como EVA Metro, aún funciona en Estados Unidos. Este auto, probado por la NASA en los años 70, se adelantó medio siglo a la electromovilidad.

Adelantado a su época fue el experimento de un Renault 12 eléctrico, conocido entonces como EVA Metro. Surgió como respuesta a la crisis del petróleo de los años setenta, cuando Estados Unidos buscaba alternativas que redujeran su dependencia del crudo. Hoy, cinco décadas después, uno de los pocos ejemplares producidos sigue operando gracias a un entusiasta que decidió devolverlo a la vida. Es claro que la movilidad eléctrica no es, precisamente, algo de hoy.

Esta historia, documentada en 2023 por Losange Magazine, une tres momentos de la historia automotriz: el pasado con el Renault 12, el presente en su restauración y el futuro eléctrico que hoy marca la industria. El protagonista hizo parte de un programa del Departamento de Energía de la NASA, y fue reconstruido con la misma base del proyecto original. Su origen francés parece distante de la innovación norteamericana de entonces, pero se cruzaron en un ensayo visionario.

El EVA Metro fue un desarrollo de Electric Vehicle Associates (EVA), una pequeña empresa con sede en Ohio que, entre 1974 y 1982, se dedicó a convertir carros de gasolina a eléctricos, como el Renault 12. La firma colaboró con el gobierno estadounidense para probar la viabilidad del transporte eléctrico, en plena crisis económica y del petróleo. Surgieron muchos prototipos, pocos de ellos sobrevivientes, como el reseñado por el citado medio aficionado.

Renault 12 eléctrico, EVA Metro.

Renault 12 eléctrico, EVA Metro.

Renault 12 «EVA Metro»: un eléctrico en 1975

La década de 1970 fue una época de tensiones globales. El embargo petrolero de 1973 dejó claro que los combustibles fósiles eran un recurso frágil y, en respuesta, Estados Unidos promovió un ambicioso programa para desarrollar carros eléctricos de producción limitada. Fue entonces cuando el Renault 12 de configuración norteamericana se escogió para dar origen en 1975 al EVA Metro, uno de los primeros intentos reales por llevar la electricidad a las calles.

Este auto contaba con 19 baterías de plomo-ácido, repartidas entre capó y baúl, que alimentaban un motor eléctrico General Electric de 13 hp. Con ellas, el peso aumentaba en casi media tonelada frente al R12 convencional, llegando a 1.427 kg. Entregaba una autonomía de 90 km, según la velocidad y tipo de manejo, con una velocidad tope de 90 km/h. La recarga completa tomaba unas seis horas con un enchufe de 220 voltios, algo muy avanzado para esa época.

El proyecto fue evaluado por la NASA entre 1975 y 1976, dentro del programa «Electric and Hybrid Highway Vehicle Systems», con pruebas de autonomía, aceleración y frenado. Los ingenieros determinaron que, aunque las baterías limitaban el rendimiento por su peso, era una tecnología viable para trayectos urbanos cortos. Incluso, se usó un EVA Metro en el desfile de investidura del presidente Jimmy Carter, en 1977, como símbolo de un futuro ecológico soñado.

Renault 12 eléctrico, EVA Metro.

Renault 12 eléctrico, EVA Metro.

Restauración

De las pocas unidades producidas del EVA Metro, solo dos sobreviven: una en Canadá, y otra en Estados Unidos. Esta última pertenece a Eduard «Eddie» Palaghita, coleccionista rumano que vive en Nueva York y es uno de los mayores aficionados al Renault 12 en el mundo. Palaghita halló al vehículo en Georgia, con poco más de 11.000 millas (17.700 km) recorridas. El carro funcionaba, pero sus baterías estaban agotadas y su carrocería tenía desgaste, por lo que emprendió su restauración.

El trabajo se realizó en los talleres de Entropy Racing, en Pensilvania, empresa especializada en carros eléctricos de competencia. Allí se reconstruyó desde cero al motor eléctrico, mientras las baterías de plomo-ácido se reemplazaron por modernas baterías LFP, mucho más livianas, eficientes y seguras. Además, se restauró el sistema eléctrico manteniendo el diseño original, con un voltímetro y un amperímetro en el tablero para controlar la energía disponible.

Tras un año y medio, la restauración logró que el vehículo recuperara su aspecto y espíritu original. La carrocería mantiene su tono marrón metalizado y los calcos de «Electric Vehicle Associates» en los costados. En el maletero, el nuevo paquete de baterías va recubierto por una tapa transparente de plexiglás que permite ver su tecnología en cuerpo clásico. Ahora, puede circular sin ruido a más de 80 km/h, sorprendiendo a quienes lo ven por las calles de Nueva York.

Renault 12 eléctrico, EVA Metro.

Renault 12 eléctrico, EVA Metro.

Pionero olvidado

Por fuera, el EVA Metro conserva la identidad del Renault 12 TS americano de entonces, con luces dobles redondas, bumpers amplios y detalles cromados. Adentro luce asientos en cuero sintético negro, consola con indicadores específicos y un volante de gran cojín central, propio de los Renault que se vendían en los setenta en Estados Unidos. Así, es una cápsula del tiempo que mezcla mecánica, historia y modernización tecnológica.

Este vehículo se adelantó varias décadas a lo que hoy es tendencia global, siendo un pionero silencioso cuando aún nadie estaba listo para los carros eléctricos. Pasó de la gasolina a la electricidad, representando la transición que hoy vive el mundo automotor, cuando ya existen carros eléctricos en la oferta global de Renault. Es, entonces, la prueba de que la historia, como la energía, nunca se destruye… solo se transforma.

Renault 12 eléctrico, EVA Metro.

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Óscar Julián Restrepo Mantilla. Fuente y fotografías: Losange Magazine.