La captura de Nicolás Maduro tras el ataque de EE.UU. reactivó temores sobre el costo de la gasolina, gas y petróleo en Colombia. Expertos explican qué tan real es el impacto.

El ataque militar de Estados Unidos en Venezuela el pasado 3 de enero de 2026, bautizado como Operación Resolución Absoluta, no solo cambió el rumbo político del país vecino tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, sino que también reavivó una pregunta clave en Colombia: ¿puede este hecho encarecer la gasolina, el gas y el petróleo para los colombianos?

La ofensiva, confirmada por el presidente Donald Trump, sumió a Venezuela en una nueva crisis política y social, generando incertidumbre sobre el futuro energético regional. En conversación con Infobae Colombia, José Manuel Restrepo, exministro de Hacienda y rector de la Universidad EIA, explicó que el impacto energético existe, pero es más complejo y menos inmediato de lo que muchos temen.

Restrepo fue claro al señalar que el precio de la gasolina en Colombia no depende directamente de Venezuela. “En el corto plazo, los precios de la gasolina en Colombia dependen mucho más de la política interna de precios y de los mercados internacionales que de Venezuela”, afirmó. Incluso si el sector energético venezolano se normalizara rápidamente, su efecto sobre los precios locales sería, según él, marginal y no determinante.

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Riesgo a largo plazo

Sin embargo, el verdadero riesgo aparece cuando se analiza el mediano y largo plazo, especialmente en el gas y el petróleo. Colombia llega a este nuevo escenario con una posición energética frágil. A finales de 2025, la producción petrolera nacional se ubicó en 780.000 barriles diarios, una cifra muy inferior al millón de barriles diarios que el país producía en 2015. Además, las reservas probadas solo alcanzan para 8 años al ritmo actual de explotación.

El contraste con Venezuela es contundente. De acuerdo con Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia de Alianza Valores y Fiduciaria, Venezuela tiene petróleo para 800 años bajo su ritmo actual. Además, su producción, que fue de 1.132.000 barriles diarios en octubre de 2025, podría crecer hasta 1.500.000 barriles diarios a finales de 2026 si se dan condiciones de estabilidad e inversión.

Aun así, José Manuel Restrepo advirtió que esa ventaja es más teórica que real. “Venezuela tiene una de las mayores reservas de petróleo del mundo, pero eso no se traduce automáticamente en ventaja”. Recordó que el país vecino ha destruido cerca del 80 % de sus capacidades productivas, enfrenta un grave deterioro técnico, pérdida masiva de capital humano y años de desinversión que limitan su capacidad efectiva de producción.

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Importación de gas

En este contexto, la importación de gas venezolano vuelve al debate público. No obstante, Restrepo pidió extrema cautela. Explicó que importar gas no depende solo de voluntad política, sino de producción real, infraestructura operativa, contratos confiables y cumplimiento sostenido en el tiempo. “Colombia debe evaluar esa opción como complemento, no como sustituto de su estrategia interna”, recalcó, y enfatizó en que es “urgente permitir la exploración no convencional o fracking de gas urgentemente”.

Esta advertencia cobra relevancia porque, mientras Venezuela podría eventualmente reactivar su sector energético, Colombia corre el riesgo de frenar exploración y producción sin contar con alternativas que compensen esos ingresos. “Lo que sería lo peor es la activación de Venezuela y la desactivación del sector de hidrocarburos en Colombia sin una transición responsable ni ordenada”, insistió el exministro.

En cuanto a posibles alianzas energéticas, como una asociación entre Ecopetrol y PDVSA, Restrepo consideró que el escenario actual no lo permite. “Estamos en el inicio del proceso de transición y es prematuro hablar del tema. Hoy no habría claridad total sobre sanciones, gobernanza, manejo de riesgos y protección del patrimonio de Ecopetrol”, explicó.

Continúa el debate

El debate sobre costos energéticos también se cruza con decisiones políticas pasadas. La expresidenta de la Junta Directiva de Ecopetrol, Mónica de Greiff, ya había advertido que mientras existan sanciones internacionales, “no es viable importar gas venezolano ni avanzar en la adquisición de Monómeros”.

Alineado a este discurso, Juan Camilo Restrepo, exministro de Hacienda, fue contundente: “el negocio de Monómeros es malo y estaba planteado básicamente como un favor de Petro a Maduro; igual la importación de gas”. Remató: “No creo que ahora puedan hacerse ambos negocios”.

Así, aunque el impacto inmediato sobre el precio de la gasolina en Colombia es limitado, la crisis venezolana sí reabre un debate estructural sobre la seguridad energética del país. Si Colombia no fortalece su exploración interna y Venezuela logra recuperarse más rápido de lo previsto, el equilibrio regional podría cambiar, afectando decisiones futuras sobre gas, petróleo e importaciones energéticas.

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Paola Reyes Bohórquez. Con información de Infobae.