El legendario Mazda RX‑7 Veilside Fortune Coupé, protagonista de «Rápido y Furioso: Reto Tokio», alcanzó una cifra histórica de subasta.
Cuando el martillo cayó durante la subasta de Bonhams en el prestigioso Festival de la Velocidad de Goodwood, el icónico Mazda RX‑7 Veilside Fortune Coupé de 1992 alcanzó un precio de £911,000 (aproximadamente 1.229.434 USD). Así estableció varios récords simultáneamente: el Mazda de calle más caro jamás vendido, el RX‑7 con mayor valor en subasta y el habitáculo más valioso de la saga Fast & Furious
Este impresionante deportivo, utilizado por el personaje Han (Sung Kang) en escenas estáticas y acrobacias, no de drifting, de Tokyo Drift (2006), es uno de los dos únicos ejemplares supervivientes de los nueve fabricados para la película. La casa de subastas lo describió como “conservado en un estado excepcional, tanto por dentro como por fuera, con una documentación impecable” .
Encargado originalmente por Universal Studios, el Mazda RX‑7 fue llevado a su forma definitiva por Veilside Co. Ltd., encargándose de ensancharlo casi 20 cms e intervenir prácticamente cada panel para lograr su estética de supercarro. Incluyendo ruedas de 19 pulgadas y neumáticos Pirelli P Zeros. Este vehículo conserva su motor rotativo biturbo reconstruido por RE-Amemiya, rindiendo alrededor de 276–280 HP y con un kilometraje de unos 107.480 km.

Un récord impresionante
Más allá del espectáculo sobre ruedas, este resultado duplica con creces al récord anterior dentro de la franquicia: el Toyota Supra de Paul Walker, que alcanzó los 550. 000 USD en Barrett-Jackson en 2021. También deja «mordiendo el polvo» al récord de un RX‑7 estándar de 107.500 USD en 2023 y de cualquier Mazda de calle previo con un precio alrededor de $264.000 por un Cosmo en 2014. Sin embargo, queda por debajo de los autos de competición como el Mazda 767B, que alcanzó 1,75 M USD en 2017.
Este hito reafirma la relevancia de la cultura automotriz dentro de Fast & Furious, donde algunos carros logran valores que rivalizan con los de hyperdeportivos reales. De hecho, en la misma subasta de Goodwood, un Mercedes‑AMG One se adjudicó por 3,314 millones USD y un Bugatti Veyron Coupé por 2,06 millones USD. Aun así, el RX‑7 de Han brilló con luz propia, superando ampliamente sus expectativas financieras iniciales de £250.000–£350.000 (336.000USD-470.000USD).

Fuerte puja
El elenco de coleccionistas, estimaciones, y entusiastas de los autos de cine se enfrentaron en una puja que subió en escalones de 10.000 libras (más de 13.400 USD), hasta que solo quedaron dos ofertantes en pie. El golpe final no dejó dudas: el apasionante magnetismo del automovilismo cinematográfico puede superar al de los autos más exclusivos del mercado.
Este resultado deja claro que la nostalgia y el culto por modelos singulares pueden crear un mercado imparable. El RX‑7 de Han no es solo un carro, es un hito cultural, una pieza de arte pop sobre ruedas que ejemplifica cómo la historia y la emoción impactan el valor tangible. Aunque otros modelos de la saga, como el R34 GT‑R de Paul Walker, podrían romper récords aún más altos, este RX‑7 demuestra que las «joyas» del cine automotriz aún brillan con fuerza y pueden alcanzar cifras sorprendentes.
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Paola Reyes Bohórquez.








