Shell presentó el Triple 10 Challenge, un prototipo eléctrico que revoluciona la gestión térmica y se recarga en menos de 10 minutos.

Durante años, la conversación sobre movilidad eléctrica ha girado alrededor de baterías más grandes, mayores autonomías y sistemas de carga cada vez más rápidos. Ahora, Shell plantea un enfoque diferente. En lugar de aumentar el tamaño y la complejidad de los carros, presentó el proyecto experimental Triple 10 Challenge, un concepto que apuesta por la eficiencia integral como eje de desarrollo.

El vehículo, desarrollado como una plataforma tecnológica de investigación, recibe su nombre por tres objetivos concretos: alcanzar una eficiencia energética de 10 kilómetros por kWh, mantener una huella de carbono total de apenas 10 toneladas de CO2 equivalente durante todo su ciclo de vida y lograr recargas inferiores a 10 minutos.

La propuesta resulta especialmente interesante porque no se centra únicamente en la batería. Shell sostiene que una combinación de diseño liviano, optimización de componentes y nuevas soluciones térmicas permitiría mejorar significativamente el desempeño general de los carros eléctricos sin necesidad de recurrir a tecnologías futuristas todavía lejanas de la producción masiva.

Carro eléctrico Shell

Una carga ultrarrápida

Uno de los datos más llamativos del proyecto es su capacidad de recarga. Según la compañía, la batería puede pasar del 10% al 80% de carga en apenas 9 minutos y 54 segundos utilizando un cargador rápido de corriente continua de 175 kW.

Aunque existen sistemas más potentes en el mercado, la ventaja de esta propuesta radica en que utiliza una potencia relativamente común dentro de la infraestructura de carga rápida actual. Esto podría facilitar una adopción más amplia sin exigir inversiones masivas en nuevas estaciones.

Sumado a lo anterior, Shell asegura que el auto alcanza una eficiencia equivalente a 10 km por kWh, lo que representa aproximadamente 6,2 millas por kWh. Se trata de una cifra muy superior a la que registran muchos vehículos eléctricos actuales comercializados en Europa y otros mercados.

Carro eléctrico Shell

El secreto: la refrigeración

Más allá de la autonomía o la velocidad de carga, el verdadero núcleo tecnológico del Triple 10 Challenge se encuentra en su sistema de gestión térmica. Shell desarrolló un nuevo líquido denominado Shell E-Fluids Recharge, diseñado para refrigerar directamente la batería mediante inmersión y, al mismo tiempo, enfriar de forma indirecta componentes como el motor eléctrico y la electrónica de potencia.

La empresa afirma que esta solución permite simplificar la arquitectura de refrigeración a un único circuito, reduciendo peso, complejidad y costos. Gracias a ello, el prototipo habría logrado una mejora superior al 30% en eficiencia energética frente a numerosos carros eléctricos actuales.

Otro beneficio señalado por Shell es una reducción cercana al 25% en el costo del paquete de baterías gracias a un diseño más simple, menos módulos y una estructura optimizada. El proyecto contó además con la participación de otras compañías especializadas. La firma británica RML Group colaboró en el desarrollo e integración de la batería, mientras que Empel Systems fue responsable del motor eléctrico y la unidad motriz.

Carro eléctrico Shell

Concepto pequeño con grandes ambiciones

Las imágenes difundidas muestran un hatchback compacto de cinco puertas con una silueta aerodinámica, iluminación LED de ancho completo, manijas integradas y cámaras digitales en lugar de espejos convencionales.

Aunque Shell no reveló datos completos sobre potencia, capacidad de batería o autonomía total, sí destacó que el proyecto podría reducir hasta un 50% las emisiones de ciclo de vida frente a algunos vehículos eléctricos convencionales vendidos actualmente en Europa, especialmente si se recarga utilizando energía proveniente de fuentes renovables.

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Paola Reyes Bohórquez.