Rezvani transformó la plataforma del Corvette C8 en un hiperdeportivo de fibra de carbono con 1.560 hp. Así es esta bestia de aceleración brutal.
El nuevo Rezvani Beast X acaba de entrar en ese reducido grupo de carros que parecen diseñados más para un videojuego que para circular por una carretera. La firma estadounidense presentó esta reinterpretación extrema del Chevrolet Corvette con una cifra que llama inmediatamente la atención: 1.560 hp.
Y no se trata únicamente de aumentar la potencia. Rezvani modificó profundamente la carrocería, el sistema de propulsión y la aerodinámica para convertir al deportivo estadounidense en un hypercar de producción prácticamente artesanal. La compañía confirmó que apenas fabricará cinco unidades y ya está aceptando depósitos reembolsables de 1.500 dólares para reservar un cupo.
La base del proyecto es el Chevrolet Corvette C8, aunque todo indica que el punto de partida mecánico está relacionado específicamente con el Corvette E-Ray. Rezvani utiliza un V8 de 6,2 litros, al que añadió dos turbocompresores para llevar su rendimiento hasta los mencionados 1.560 hp.
De Corvette a hypercar
La potencia llega a las cuatro ruedas y, según las cifras divulgadas por la marca, el Beast X puede pasar de 0 a 60 mph (96,6 km/h) en apenas 1,9 segundos. Es una aceleración que lo pone directamente en territorio de los hypercars más extremos del mercado.
Hay que decir que la relación con el E-Ray también resulta interesante porque ese Corvette ya utiliza un sistema de tracción integral con asistencia eléctrica. No obstante, Rezvani no presenta al Beast X como una simple preparación estética del modelo de Chevrolet. La compañía ha trabajado en prácticamente todos los elementos que quedan a la vista.
El cambio más evidente está en la carrocería. El Beast X conserva la arquitectura del Corvette, pero recibe paneles completamente nuevos fabricados en fibra de carbono. La intención no es solamente hacerlo más llamativo. Rezvani asegura que las superficies fueron diseñadas para controlar el flujo de aire y mejorar la estabilidad cuando el carro alcanza altas velocidades. El resultado es un diseño mucho más agresivo, con enormes entradas y salidas de aire, un alerón trasero, un frontal muy bajo y una toma de aire sobre el techo.
Detalles de lujo
A esto se suman unas llantas de magnesio, que permiten reducir la masa no suspendida. Rezvani afirma que cada rueda ahorra alrededor de 7 libras, equivalentes a unos 3,2 kg, frente a una configuración convencional. Esa reducción puede favorecer no solo la aceleración, sino también la respuesta de la dirección y el comportamiento durante las frenadas.
El interior tampoco queda intacto. Aunque todavía conserva algunos elementos reconocibles del Corvette, incorpora asientos de fibra de carbono y un volante tipo yoke, así como materiales y acabados que podrán personalizarse según las preferencias de cada comprador.
Cinco Beast X y nada más
La exclusividad es, en realidad, una parte fundamental de este proyecto. Rezvani anunció que únicamente construirá cinco Beast X, por lo que no estamos ante un nuevo modelo que vaya a competir por volumen con otros deportivos estadounidenses.
Esta producción extremadamente limitada también explica por qué la marca ya recibe depósitos de 1.500 dólares reembolsables para asignar los cupos disponibles. Es de anotar que este proyecto demuestra que el V8 de 6,2 litros del Corvette todavía puede convertirse en la base de máquinas mucho más radicales, justo cuando la industria avanza hacia sistemas electrificados y motores cada vez más pequeños.
LEA TAMBIÉN: Rezvani Vengeance es un Cadillac Escalade, pero muy fuerte y capaz de soportarlo todo.
Paola Reyes Bohórquez.











