La llegada de María Fernanda Ortiz a la Secretaría de Movilidad de Bogotá volvió a encender las alarmas entre los motociclistas. Se reabre la discusión sobre posible Pico y Placa.
La salida de Claudia Díaz de la Secretaría Distrital de Movilidad y el nombramiento de María Fernanda Ortiz podrían marcar un nuevo capítulo para la movilidad bogotana. Aunque la Alcaldía no ha anunciado medidas contra las motocicletas, el relevo en una de las entidades más importantes de la ciudad ya provocó inquietud entre miles de usuarios de este medio de transporte, especialmente por el debate que vuelve a surgir alrededor de un eventual Pico y Placa para motos.
Y es que la preocupación no aparece de la nada. Bogotá atraviesa uno de los momentos más complejos en materia de movilidad, con grandes obras simultáneas, congestión creciente y cifras preocupantes de accidentalidad. De acuerdo con datos de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, ANSV, durante el primer trimestre de 2026 la capital registró 171 muertes en siniestros viales, frente a 139 reportadas en el mismo periodo de 2025, un incremento del 23%.
Los motociclistas son uno de los grupos más afectados por esta problemática. Entre enero y marzo de este año fallecieron 74 usuarios de moto en Bogotá, frente a 55 registrados durante el mismo periodo del año anterior. Esto representa un aumento del 34,5%, una cifra que inevitablemente aumenta la presión sobre las autoridades para implementar medidas que permitan reducir la siniestralidad.

Nuevo perfil
En este escenario aterriza María Fernanda Ortiz, ingeniera civil de la Universidad de los Andes y hasta ahora gerente general de TransMilenio. Su experiencia profesional ha estado estrechamente ligada a la planeación del transporte público, la gestión de sistemas masivos y la infraestructura urbana.
Durante su paso por TransMilenio lideró proyectos relacionados con la incorporación de más de 700 buses eléctricos y el fortalecimiento de la infraestructura de recarga para la flota del sistema. Además, participó en distintos cargos técnicos dentro del sector transporte durante administraciones anteriores.
Precisamente por ese perfil, algunos sectores del motociclismo observan con atención sus próximos movimientos. La principal preocupación radica en que las autoridades opten por restricciones al transporte particular como herramienta para reducir la congestión o impulsar el uso del transporte público. Sin embargo, hasta el momento no existe ninguna propuesta oficial para implementar Pico y Placa para motocicletas en Bogotá. La nueva secretaria tampoco se ha pronunciado públicamente sobre una medida de este tipo.

Todo un desafío
Más allá del debate sobre las motos, Ortiz recibe una ciudad sometida a una presión inédita por las obras de infraestructura. Los trabajos de la Primera Línea del Metro, las intervenciones en la Avenida 68 y los proyectos sobre la Avenida Ciudad de Cali han transformado la movilidad diaria de millones de bogotanos.
La gestión del tráfico se convirtió en uno de los principales motivos de inconformidad ciudadana durante los últimos meses. Por esa razón, una de las tareas más urgentes de la nueva secretaria será demostrar que existen alternativas para mejorar la circulación sin recurrir necesariamente a nuevas restricciones vehiculares.
Por ahora, el Pico y Placa para motos sigue siendo únicamente una preocupación latente dentro de algunos sectores. No obstante, el cambio de liderazgo en la Secretaría de Movilidad ha sido suficiente para reactivar una discusión que seguramente acompañará buena parte del debate sobre movilidad en Bogotá durante los próximos meses.
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Paola Reyes Bohórquez.








