Renault confirmó que comenzará a desplegar robots humanoides en sus plantas europeas. El propósito es mejorar la seguridad y la eficiencia en tareas físicamente exigentes.

La industria automotriz vive una nueva carrera tecnológica. Después de los avances impulsados por fabricantes como Tesla y BYD en materia de automatización e inteligencia artificial, Renault ha decidido dar un paso más allá con la incorporación de robots humanoides en sus centros de producción europeos.

La compañía francesa, en alianza con la startup tecnológica Wandercraft, prevé poner en funcionamiento los primeros 10 robots antes de finalizar 2026. Estas unidades estarán repartidas entre plantas de Francia y España, incluyendo los complejos de Valladolid y Palencia, dos instalaciones estratégicas para la producción del fabricante en Europa.

El protagonista de esta nueva etapa se llama Calvin. Se trata de un robot humanoide de nueva generación desarrollado para trabajar junto a los operarios en tareas industriales complejas. Con un peso cercano a los 40 kilogramos, equipado con 22 motores, dos cámaras y 45 sensores, este sistema utiliza inteligencia artificial para interpretar su entorno y adaptarse a diferentes situaciones dentro de la fábrica.

Renault Robot Humanoide Calvin

Calvin y sus pruebas

Actualmente, Calvin está siendo probado en la planta de Douai, en el norte de Francia, una de las instalaciones clave del grupo Renault donde se producen modelos eléctricos como el Renault 4, Renault 5 y Scenic E-Tech. Este centro forma parte del polo industrial Electricity, que junto con otras fábricas de la región tiene capacidad para ensamblar hasta 600.000 vehículos al año.

A diferencia de los robots industriales convencionales, diseñados para ejecutar una sola tarea repetitiva, Calvin puede desplazarse, analizar su entorno y colaborar en diferentes operaciones. Durante las pruebas nocturnas, el sistema está siendo entrenado para ayudar en labores que requieren esfuerzo físico considerable, especialmente aquellas relacionadas con la manipulación de cargas pesadas, piezas voluminosas o componentes potencialmente peligrosos.

Según Renault y Wandercraft, el objetivo principal no es reemplazar trabajadores, sino reducir riesgos laborales y mejorar la ergonomía de los puestos de trabajo. De hecho, el robot ya participa en tareas relacionadas con la manipulación de neumáticos de aproximadamente 30 kilogramos y tiene capacidad para levantar entre 40 y 50 kilogramos.

Renault Robot Humanoide Calvin

Estrategia Renault

La alianza entre ambas compañías comenzó en 2025, cuando Renault realizó una inversión estratégica en Wandercraft, conocida por desarrollar los primeros exoesqueletos médicos autoequilibrados comercializados a gran escala. El proyecto forma parte de una hoja de ruta mucho más ambiciosa. La automotriz espera contar con alrededor de 350 robots operativos en sus instalaciones europeas para finales de 2027.

Sin embargo, la llegada de estos sistemas también ha generado debate. El sindicato UGT FICA advirtió recientemente sobre el posible impacto de los robots humanoides en el empleo industrial. La organización considera que la automatización inteligente representa un cambio profundo para el sector y reclama una discusión amplia sobre sus consecuencias laborales y sociales.

Mientras avanza en la automatización, Renault mantiene otra prioridad estratégica: la sostenibilidad. La compañía continúa desarrollando su plan de electrificación, reducción de emisiones y economía circular, una estrategia que tiene metas definidas para 2035, 2040 y 2050.

Renault Robot Humanoide Calvin

Sostenibilidad

Dentro de ese enfoque destaca la empresa The Future is Neutral, creada en 2022 para impulsar actividades relacionadas con reciclaje, reutilización y recuperación de materiales. Renault estima que esta división podría generar ingresos cercanos a los 2.300 millones de euros en 2030, apoyándose especialmente en el reciclaje de baterías y la recuperación de materiales críticos como litio y cobalto.

La compañía también reafirmó su compromiso con los objetivos europeos de reducción de emisiones de CO2 y respaldó la flexibilización temporal de las normas CAFE acordada entre la industria y la Comisión Europea, una medida que busca facilitar la transición hacia una movilidad más limpia sin afectar la competitividad de los fabricantes europeos.

Con la llegada de Calvin y la expansión de la inteligencia artificial en sus fábricas, Renault deja claro que el futuro de la industria automotriz no solo dependerá de los carros eléctricos, sino también de cómo se transforman los procesos de fabricación detrás de cada automóvil.

LEA TAMBIÉN: Renault Oroch dice adiós: se confirma el fin de su producción con la llegada de Niagara.


Paola Reyes Bohórquez.