Durante el desarrollo de sus recientes eléctricos 6e y CX-6e, Mazda tuvo que superar grandes retos y aprendizajes de la mano de Changan, su aliado chino. Así fue el proceso.

El desarrollo de los recientes Mazda 6e y CX-6e eléctricos, realizado en alianza con el la firma japonesa Changan, representó un enorme reto técnico para el fabricante japonés. Así lo confesó Christian Schultze, director técnico de Mazda en Europa, al portal neerlandés AutoRAI. Según el ejecutivo, este proyecto conjunto requirió un esfuerzo de adaptación sin precedentes para ambas partes, enfrentando una enorme curva de aprendizaje para homologar las tecnologías chinas.

La marca de Hiroshima escogió a la plataforma EPA1 de Changan, que a su vez soporta a los Deepal L07 y S07, como base de estos vehículos. Pero en el proceso, los japoneses descubrieron que debían hacer diversos ajustes, pues Changan no había creado vehículos pensados para el mercado occidental hasta entonces. Así se logró tener el resultado final en estos vehículos, ya adaptados a las necesidades occidentales bajo la óptica de Mazda.

En palabras de Schultze, tanto Mazda como Changan aprendieron de este desarrollo. «Fue una gran experiencia de aprendizaje para ellos, pues nunca antes habían desarrollado un automóvil específicamente para dicho mercado. También fue instructivo para nosotros, porque de repente tuvimos que explicar mucho más de lo que comúnmente hacemos con Hiroshima», señaló el directivo, quien también destacó la comunicación efectiva entre las partes para superar los obstáculos.

Changan Deepal L07, Mazda 6e, Mazda EZ-6

Changan Deepal S07, Mazda CX-6e, Mazda EZ-60

Mazda y Changan: aprendiendo del trabajo conjunto

El proceso colaborativo entre Mazda y Changan generó mejoras tangibles sobre los componentes mecánicos que integran a la CX-6e. Su motor recibió una importante actualización respecto al 6e, entregando mayor eficiencia energética y garantizando niveles superiores de potencia. Estas optimizaciones encajan de manera perfecta con la filosofía tradicional del fabricante japonés, que busca perfeccionar cada lanzamiento respecto al anterior.

Por otro lado, acoplar dos culturas de ingeniería tan distintas obligó a construir metodologías desde cero. El director técnico de Mazda en Europa afirmó que «cuando se desarrolla un vehículo junto con Hiroshima, esencialmente obtenemos el 98% de lo que buscamos. Luego, hacemos ajustes finos aquí y allá. Con Changan, en cambio, tuvimos que ir mucho más atrás y volver a lo básico».

Para continuar su relato, Schultze expuso un ejemplo. «Changan nunca había creado una configuración para sistemas de radar europeos. Tuvimos que explicar los requisitos y por qué eran importantes. Lo que apreciamos fue la rapidez con la que respondieron y su disposición para entender». Integrar estos esquemas electrónicos requirió un trabajo minucioso de ajuste fino para alcanzar manejos precisos.

Mazda 6e eléctrico

Mazda CX-6e

A aplicar lo aprendido

Así las cosas, Mazda dijo que aplicará todos los conocimientos aprendidos con Changan en su próxima generación de carros eléctricos de desarrollo propio. «Nuestra estrategia es colaborar con socios en vehículos eléctricos y, a la vez, desarrollar nuestros propios modelos. En el camino está un próximo carro eléctrico de plataforma propia. Además, nuestro conocimiento del mercado crece, en parte gracias a la retroalimentación.», señaló Schultze a AutoRAI.

Sumado a esto, el directivo destacó cómo la tecnología moderna hace posible implementar mejoras a la producción, sin tener que esperar cambios en las líneas de ensamble. «La gran ventaja del mundo actual es que muchos sistemas son digitales o electrónicos. En el pasado, si un interruptor se sentía demasiado pesado, permanecía así durante cuatro años hasta el siguiente cambio de modelo. Afortunadamente, esos días quedaron atrás», concluyó.

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Óscar Julián Restrepo Mantilla. Fuente: AutoRAI.nl.