La ANLA otorgó la licencia ambiental al proyecto Accesos Norte Fase II, clave para ampliar la Autopista Norte entre las calles 191 y 245 de Bogotá.
La ampliación de la Autopista Norte dio un paso decisivo. El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, anunció el otorgamiento de la licencia ambiental al proyecto Accesos Norte Fase II, una iniciativa estratégica que permitirá intervenir el tramo comprendido entre las calles 191 y 245, uno de los principales corredores de entrada y salida de la capital.
En tal sentido, la decisión fue adoptada por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) el 7 de enero de 2026, habilitando a la concesionaria Ruta Bogotá Norte SAS para avanzar en la ejecución de las obras. El mandatario distrital celebró el aval ambiental a través de sus redes sociales, resaltando su importancia para la conectividad regional.
“Buenas noticias para la movilidad y el desarrollo regional. Agradecemos a la ANLA por el otorgamiento de la licencia ambiental del proyecto Accesos Norte 2, un paso fundamental para mejorar la conectividad de Bogotá con la región”, expresó Galán en la red social X, en declaraciones citadas por El Espectador.

Ejecución efectiva de la obra
Aunque el pronunciamiento es positivo, el alcalde dejó claro que el proceso no termina allí. Explicó que la Alcaldía de Bogotá ha participado de manera permanente en las mesas técnicas lideradas por el Gobierno Nacional y que el Distrito ha mantenido un enfoque sustentado en estudios especializados y en el análisis detallado de los impactos del proyecto.
“Una vez recibamos la comunicación oficial de esta decisión, revisaremos de manera detallada las condiciones establecidas”, señaló Galán, enfatizando que esta revisión será clave para garantizar una ejecución efectiva y el inicio oportuno de las obras.
La licencia ambiental se concedió tras un proceso que la ANLA calificó como riguroso. En este se cumplieron los procedimientos legales, tiempos establecidos y un análisis profundo de los impactos sobre los ecosistemas del área de influencia. Uno de los puntos más sensibles del proyecto es la protección de los humedales Torca y Guaymaral, reconocidos como ecosistemas estratégicos de importancia internacional al estar amparados por la Convención Ramsar.

Protección al ecosistema
Según la autoridad ambiental, las obligaciones incluidas en la licencia buscan asegurar la conectividad hídrica y ecosistémica del corredor vial, un aspecto que determinante tras los antecedentes del proyecto. En 2020, la Agencia Nacional de Infraestructura, ANI, estructuró la iniciativa bajo el modelo de asociación público-privada y adjudicó el contrato a la concesionaria Accesos Norte Fase II. Sin embargo, en enero de 2024, la ANLA archivó la primera solicitud de licencia al identificar deficiencias técnicas relacionadas con la conectividad de los humedales.
Tras ese revés, el concesionario presentó un nuevo Estudio de Impacto Ambiental en 2025, incorporando las observaciones de la ANLA y coordinando ajustes con entidades distritales. Ese documento se sometió a análisis y se convirtió en la base para la decisión final tomada en enero de 2026.
Antes del aval definitivo, el proceso incluyó una audiencia pública ambiental, solicitada por la congresista Etna Támara Argote en noviembre del año anterior. Durante cerca de 10 horas, organizaciones ambientales, ciudadanos y usuarios del corredor expusieron inquietudes y observaciones, las cuales se evaluaron por los equipos técnicos de la ANLA.

Beneficiados con la obra
Sobre los tiempos que siguen, el gobernador de Cundinamarca, Jorge Rey, explicó que tras la decisión de la ANLA existe un plazo de 10 días para la interposición de recursos. En caso de que se presenten, la autoridad ambiental contará con 60 días hábiles para responder. Superado ese trámite, la licencia ambiental entraría en vigor en un periodo aproximado de tres meses.
El impacto del proyecto es significativo. El corredor de la Autopista Norte soporta alrededor de 400.000 viajes diarios, cifra que puede escalar hasta 1,3 millones de desplazamientos durante puentes festivos. La iniciativa contempla la ampliación de la vía de seis a 12 carriles, la incorporación de un carril exclusivo para transporte masivo, además de obras hidráulicas, andenes, ciclorrutas y puentes peatonales.
La inversión estimada asciende a cerca de 1,8 billones de pesos, con un plazo de ejecución de al menos 36 meses, de acuerdo con información entregada por autoridades departamentales y recogida por El Espectador. Se trata de una de las intervenciones viales más ambiciosas de los últimos años para Bogotá y su región metropolitana.
Paola Reyes Bohórquez. Con información de El Espectador.









