Todo indica que Nissan prepara el desembarco global del N7, su sedán eléctrico asequible fabricado en China, a través de una nueva joint venture con Dongfeng.
Nissan ha demostrado que aún puede competir con un vehículo eléctrico de alto nivel a buen precio. Esta afirmación se ha materializado con el Nissan N7, un sedán mediano 100 % eléctrico desarrollado en China y lanzado por la joint venture Dongfeng‑Nissan.
Con un precio inicial de 119.900 yuanes (aproximadamente 16.650 USD), el Nissan N7 combina estilo, tecnología y competitividad, posicionándose como un modelo clave en la estrategia global de la compañía.
Y es que, el pasado 27 de abril, se inició su comercialización en China. En tan solo 18 días superó las 10.000 órdenes, el ritmo más rápido registrado para un EV de joint‑venture, y en un mes alcanzó los 17.215 pedidos confirmados. De acuerdo con datos de la propia empresa, el 70 % de las compras provienen de jóvenes y familias, ya sea primerizos o provenientes de otras marcas, lo que avala su popularidad y demanda.

Ahorro en costos
El N7 se basa en la plataforma Tianyan, compartida con el Dongfeng eπ 007, lo que ha permitido a Nissan ahorrar en costos de desarrollo. Con 4.930 mm de largo, 1.895 mm de ancho y 2 .915 mm de distancia entre ejes, este sedán destaca por su coeficiente aerodinámico de 0.208 Cd y precios competitivos que se sitúan en el rango del Xpeng Mona M03, pero por debajo del BYD Han EV.
El vehículo ofrece dos variantes de batería LFP: una de 58 kWh para 510 km CLTC y otra de 73 kWh para hasta 635 km, ambas con carga rápida del 10 % al 80 % en aproximadamente 19 minutos. A esto se suma que incorpora un motor frontal de 217 a 268 Hp (160 o 200 kW) y funciones como toma de corriente externa de 6,6 kW.
Tecnológicamente, el N7 no se queda atrás: integra una pantalla central de 15,6″ 2.5K, procesadores Qualcomm Snapdragon 8155/8295P, un sistema avanzado de asistencia a la conducción (ADAS) desarrollado junto a Momenta, y un cockpit “Cloud Comfort” con materiales tipo Alcantara y asientos de “cero presión”.

Proyección de exportación
A finales de junio, Dongfeng Motor Group y Nissan China Investment Co. fundaron una nueva empresa en China para gestionar las exportaciones, con un capital de 1.000 millones yuanes (alrededor de USD140 millones), donde Nissan posee el 60 % y Dongfeng el 40 %.
Aunque aún no se definen los mercados de destino, ya se habla de envíos planeados para 2026 a países del Sudeste Asiático y Oriente Medio, con potenciales expansiones a Australia y Europa, con especial atención a Japón, donde Nissan también estudia lanzar el N7 con volante a la derecha. En contraste, los Estados Unidos no están contemplados debido a los aranceles actuales .
Hay que decir que exportar el N7 requiere ajustes más allá del volante: su software, basado en inteligencia artificial china, enfrenta restricciones regulatorias en muchos países. Para superar esto, Nissan ha invertido en la firma local IAT Automobile Technology para desarrollar un nuevo paquete de software específico para mercados internacionales, garantizando el cumplimiento con normativas y protegiendo la compatibilidad tecnológica.

Recuperación financiera
La apuesta del N7 encaja dentro del plan “Re:Nissan” de recuperación financiera impulsado por el nuevo CEO Ivan Espinosa, quien ha reestructurado fábricas, planea cerrar siete plantas globalmente y despedir a 20 .000 empleados, mientras mantiene a bajas los costos para asegurar viabilidad.
En China, Nissan ha sufrido desde 2019 una caída del 49 % en ventas, vendiendo menos de 700.000 vehículos en 2024 y perdiendo cuota frente a fabricantes como BYD. Por ello, el Grupo quiere convertir la capacidad ociosa de sus ocho plantas con Dongfeng en centros de producción para exportación.
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Paola Reyes Bohórquez.








