Tesla completó el diseño de su chip AI5, un procesador 40 veces más potente para conducción autónoma. Las acciones de la marca se dispararon un 8% tras el anuncio.
Las acciones de Tesla subieron cerca de un 8 % luego de que su CEO, Elon Musk, anunciara la finalización del diseño del nuevo chip de inteligencia artificial AI5. El avance, comunicado a través de la red social X, marca el paso a la fase de producción del componente, considerado clave para el desarrollo tecnológico de la empresa.
El denominado “tape out”, etapa final en el diseño de semiconductores, permite iniciar la fabricación del chip, consolidando la estrategia de Tesla de desarrollar su propio hardware. Este movimiento se produce en un contexto global donde las grandes compañías tecnológicas buscan reducir su dependencia de proveedores externos, especialmente tras la escasez internacional de microchips que afectó a múltiples industrias en los últimos años.
Musk felicitó públicamente al equipo de Tesla AI y adelantó que ya están en marcha nuevas generaciones de chips, como AI6, además de proyectos como Dojo3, enfocados en el procesamiento de datos para inteligencia artificial. Paralelamente, empresas como Microsoft también registraron alzas en bolsa, del 3,7 % ese mismo día, reflejando el impulso del sector tecnológico.

Tesla y la conducción autónoma
La estrategia de Tesla sigue una tendencia ya adoptada por otras compañías. Un caso emblemático es el de Apple, que en 2020 decidió abandonar los procesadores de Intel para diseñar sus propios chips. De este modo, ganó mayor control sobre rendimiento y eficiencia. En este escenario, la autosuficiencia en semiconductores se ha convertido en un factor competitivo clave.
El desarrollo del chip AI5 está estrechamente ligado a uno de los proyectos más ambiciosos de Tesla: su sistema de conducción autónoma total, conocido como FSD (Full Self-Driving). Según la compañía, estos chips están diseñados específicamente para ejecutar algoritmos de inteligencia artificial que optimizan cada aspecto del rendimiento, desde la eficiencia energética hasta la capacidad de procesamiento en tiempo real.
Es de anotar que el proceso de creación no solo incluye el diseño, sino también rigurosas pruebas de funcionamiento y desempeño antes de su implementación en los carros. Esto garantiza que los sistemas operen de manera segura y eficiente dentro de la flota.

Funciones avanzadas
En el corazón de esta tecnología se encuentran redes neuronales profundas capaces de procesar imágenes captadas por las cámaras de los automóviles. Estas redes permiten funciones avanzadas como detección de objetos, estimación de profundidad y segmentación del entorno. Así mismo, Tesla desarrolla sistemas de visión aérea que integran múltiples cámaras para generar una representación tridimensional detallada de la carretera y sus alrededores.
Actualmente, la compañía utiliza cerca de 48 redes neuronales simultáneas en sus sistemas de conducción autónoma. Su entrenamiento requiere aproximadamente 70.000 horas de procesamiento en unidades GPU y genera cerca de 1.000 predicciones por cada ciclo de análisis, lo que permite mejorar continuamente el rendimiento gracias a datos recogidos en tiempo real por millones de vehículos en circulación.
Más allá del sector automotor, Tesla también extiende su apuesta por la inteligencia artificial al campo de la robótica. Su proyecto Optimus busca desarrollar un robot humanoide capaz de realizar tareas repetitivas, peligrosas o monótonas. Este avance requiere complejos sistemas de software que integren capacidades de equilibrio, percepción, navegación e interacción con el entorno.
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Paola Reyes Bohórquez.








