La industria automotriz sudamericana se está transformando, lo que trae consigo la llegada de nuevas marcas y la construcción de nuevas fábricas de vehículos en la región.
Mientras las marcas tradicionales de vehículos reorganizan sus operaciones en Sudamérica, fabricantes chinos y grupos globales están invirtiendo miles de millones de dólares para establecer nuevas plantas de producción en la región, enfocadas en vehículos eléctricos, híbridos y tecnologías de nuevo generación. En ese contexto, Brasil se convirtió en el hub de la expansión.
La llegada masiva de las marcas chinas responde al crecimiento de la demanda regional, a los incentivos gubernamentales para la movilidad sostenible y a la necesidad de las automotrices de producir localmente para reducir costos de logística y evitar barreras comerciales. El resultado será una nueva etapa para la industria automotriz en Sudamérica.
Uno de los proyectos más ambiciosos, y que ya cumplió sus primeras etapas, es el de BYD, que transformó el antiguo complejo industrial de Ford en Camaçari, estado de Bahía-Brasil. La compañía destinó cerca de 1,09 mil millones de dólares para tener uno de los mayores centros de producción electrificados de América Latina.

Brasil se consolida como hub industrial en la región
La propuesta de BYD y las demás marcas que tienen planes de producción regionalmente no se limitarán al mercado brasileño. El país vecino funcionará como un hub industrial para exportar los vehículos a varios países latinoamericanos, incluyendo Colombia, Argentina y México.
Otra inversión clave corresponde a la automotriz china GWM. La compañía inauguró recientemente su planta en Iracemápolis, en el estado de São Paulo, instalaciones que anteriormente pertenecían a Mercedes-Benz. El proyecto contempla inversiones cercanas a 2.000 millones de dólares a hasta 2032 para convertir a Brasil en su principal centro de producción en América Latina.
El avance chino en Sudamérica no se detiene allí. El fabricante GAC Group confirmó que trabaja en la instalación de una planta de producción en Brasil como parte de una inversión de aproximadamente 1,19 mil millones de dólares. La construcción del complejo podría comenzar a finales de 2026, después de que la marca iniciará la comercialización de sus híbridos y eléctricos en ese país.

Un proyecto más que comienza a tomar fuerza en Sudamérica es el del grupo chino Chery, que confirmó sus planes para establecer una planta de ensamblaje en Argentina a través de sus marcas Omoda y Jaecoo. La compañía pretende desarrollar una operación industrial bajo el sistema KD, que consiste en importar componentes semiensamblados para completar el proceso localmente.
Siendo así, la combinación de nuevas fábricas, ampliaciones industriales y proyectos de electrificación, llevará a Sudamérica a una nueva fase industrial. Durante los próximos años, la región recibirá inversiones millonarias y se convertirá en centro estratégico para la producción de vehículos híbridos y eléctricos con potencial de exportación a mercados internacionales.
Jessica Paola Vera García.








