Renault reveló por qué la arquitectura eléctrica permitió revivir el diseño clásico del R5 y los planes de su nueva plataforma para 2028.
El Renault 5 eléctrico tiene una ventaja de diseño que va más allá de su parecido con el modelo original: su mecánica permite ubicar las llantas en los extremos de la carrocería y mantener voladizos cortos, una configuración difícil de reproducir con un motor de combustión y los requisitos de seguridad actuales.
Así lo explicó Laurens van den Acker, responsable de diseño de Renault Group, en una entrevista con el medio alemán Edison. Según el directivo, la arquitectura eléctrica facilita recuperar las proporciones características de los automóviles de las décadas de 1970 y 1980 sin renunciar a las exigencias de un carro moderno. «No podríamos haber conseguido el R5 con esta forma utilizando un motor de combustión», afirmó. En ese escenario, explicó que habría sido necesario alargar considerablemente la parte delantera.
La diferencia está en la distribución de los componentes. Un motor eléctrico compacto permite aprovechar mejor el espacio frontal, mientras que una distancia entre ejes larga y unos voladizos reducidos ayudan a reproducir la silueta del clásico. Las llantas de mayor tamaño también contribuyen a conservar esa apariencia, aunque el nuevo R5 es ligeramente más alto que su antecesor.
Renault: no todos serán retro
El Renault 5, el Renault 4 y el Twingo representan la apuesta de Renault por recuperar nombres y rasgos reconocibles de su historia. Sin embargo, la compañía no pretende convertir esa fórmula en la identidad de todos sus futuros vehículos. En la entrevista, Van den Acker señaló que el legado de la marca ofrece numerosas posibilidades, pero que el diseño también debe explorar otros caminos. La estrategia incluye propuestas como el E-Space Concept, un prototipo que retoma la idea de un carro amplio y versátil, y el R8 Gordini Concept, que reinterpreta una carrocería de tres volúmenes.
La dirección de marketing de Renault también ha anticipado que habrá modelos futuros con una estética más contemporánea. La intención es combinar el atractivo de los autos históricos con nuevas siluetas, en lugar de depender exclusivamente de la nostalgia.
Entre los formatos que la marca contempla están los crossover que se sitúan visualmente entre una berlina y un SUV. La idea es buscar un equilibrio entre espacio interior y eficiencia aerodinámica. Por ahora, estas orientaciones de diseño no significan que todos los prototipos vayan a convertirse en modelos de producción.
Nueva plataforma eléctrica
La evolución del diseño irá acompañada de una nueva base técnica. En su estrategia futuREady, presentada en mayo de 2026, Renault confirmó el desarrollo de la plataforma eléctrica RGEV Medium 2.0, destinada a vehículos de los segmentos B+ a D y diseñada para ofrecer mayor autonomía, eficiencia y carga ultrarrápida.
Así, anunció que esta arquitectura podrá utilizarse en distintas configuraciones, incluida una versión totalmente eléctrica con una autonomía de hasta 750 kilómetros bajo el ciclo de homologación WLTP. También contempla una variante de tracción integral y otra con extensor de autonomía, cuya cifra anunciada es de hasta 1.400 kilómetros de recorrido total.
Renault también habla de carga ultrarrápida, aunque las condiciones concretas y los tiempos de recarga deben comprobarse para cada carro. La nueva arquitectura forma parte de la siguiente generación de automóviles eléctricos medianos y compactos que la marca prepara para los próximos años. El reto será combinar las posibilidades técnicas de la electrificación con diseños reconocibles, sin limitar el futuro de Renault a reproducir las formas de sus modelos más recordados.
Paola Reyes Bohórquez.









