La industria automotriz global entra en crisis por los aranceles de Trump: Stellantis, Toyota y Honda recortan producción y despiden trabajadores.

El escenario apocalíptico que muchos temíamos se ha materializado esta semana. La industria automotriz, un entramado global que conecta a México, Estados Unidos y Canadá desde hace 60 años, está colapsando bajo el peso de los aranceles del 25% impuestos por el gobierno de Donald Trump.

Y es que, lo que comenzó como amenazas en redes sociales, ahora se traduce en despidos masivos, plantas cerradas y una producción frenada en seco. Por ejemplo, Stellantis, el conglomerado que tiene marcas como Jeep, Chrysler y Peugeot, ha sido el primero en reaccionar. La compañía anunció el despido temporal de 900 empleados en cinco plantas estadounidenses dedicadas a la fabricación de motores y trenes motrices.

A esto se suma que en Ontario (Canadá)4.500 trabajadores serán enviados a casa durante dos semanas, mientras que la planta de Toluca (México) permanecerá cerrada todo abril, afectando a 2. 400 empleados. Entre tanto, Toyota, que ya venía ajustando su producción, ha reducido las jornadas laborales en su fábrica de Guanajuato (México), según reportes de Bloomberg. Mientras tanto, Honda evalúa medidas similares, incluyendo recortes temporales de personal para evitar pérdidas mayores.

Alianza Toyota-Honda

Una fractura a la industria

El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) permitió durante décadas que las piezas de un automóvil cruzaran fronteras sin aranceles. Así pues, un pistón de motor podía fabricarse en EE.UU., ensamblarse en Canadá y terminar en un vehículo en México, como detalla un informe de la BBC. Ahora, con aranceles del 25%, ese sistema se derrumba.

Los afectados no se han hecho esperar. De ahí que Canadá haya respondido con un arancel del 25% a los carros estadounidenses que no cumplan con el T-MEC. México. Por su parte, podría seguir el mismo camino, lo que encarecería aún más la producción y afectaría a empleos y ventas.

Mientras Trump amenaza con imponer 20% de aranceles a productos europeos e incluso un 10% a importaciones de la Antártida (otro que se sumaría al efecto), China lanzó un contraataque brutal: un 34% de aranceles a productos estadounidenses si las medidas siguen adelante.

En Europa, la situación tampoco es alentadora. Mercedes-Benz evalúa dejar de vender su modelo GLA en EE.UU. por falta de rentabilidad. Por su parte, Volkswagen, cuyas ventas dependen en un 43% de México y Canadá, ha detenido envíos desde esas regiones, según Automotive News.

Aranceles Trump México Canadá

¿Para dónde apunta la industria?

Jim Farley, CEO de Ford, advirtió en The New York Times que un arancel del 25% en las fronteras con México y Canadá “abriría un agujero en la industria como nunca hemos visto”. Y no exageraba. Con General Motors produciendo solo el 30% de sus autos en EE.UU. y marcas como Nissan y Toyota dependiendo de México y Canadá, el futuro pinta desolador.

Lo único que se puede decidor es que esta guerra comercial no tiene ganadores. Los aranceles de Trump pueden buscar proteger la industria estadounidense, pero en realidad están destruyendo empleos, encareciendo productos y fracturando cadenas de suministro clave. Si no hay un freno pronto, las consecuencias podrían ser irreversibles, no solo para la industria automotriz, sino para la economía global.

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Paola Reyes Bohórquez. Con información de Xataka.