El Gobierno de Colombia se reunió con directivos de Mazda para explorar un posible regreso de su actividad industrial en el país. La firma está abierta a estudiar oportunidades.
La posibilidad de que Mazda vuelva a producir carros en Colombia sigue sobre la mesa. Este 8 de octubre, el ministro de Comercio, Industria y Turismo, Mauricio Gómez Amín, tuvo un encuentro con representantes de la compañía japonesa para explorar oportunidades de inversión industrial. El acercamiento, acompañado por ProColombia, da continuidad a una propuesta que despierta expectativas, aunque aún está lejos de convertirse en realidad.
El funcionario recordó las gestiones que dieron origen a esta conversación. “Fuimos a Tokio hace unas semanas y dijimos que queríamos ver a Mazda en Colombia. Yo voy a hacer como ministro lo que tenga que hacer para que ustedes monten su planta aquí en Colombia“, expresó. Durante la reunión también se abordaron posibilidades para integrar proveedores nacionales a la cadena de suministro global de la compañía, incluyendo autopartes, accesorios y repuestos. Así, las alternativas abarcan más que una eventual planta.
Como en su momento contamos en EL CARRO COLOMBIANO, el presidente Abelardo de la Espriella anunció el pasado 30 de agosto la intención de impulsar ese regreso industrial, después de una misión del ministro Gómez Amín a Japón. Ahora hay seguimiento a aquella invitación, pero es necesario mantener aterrizado su alcance, y no sobredimensionar las expectativas. Por ahora, solo es una exploración de oportunidades.
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En la foto: Ángela Patricia López Quintero, presidente de Mazda de Colombia; Mauricio Gómez Amín, ministro de Comercio, Industria y Turismo de Colombia; y Takuji Iwashita, Vicepresidente Ejecutivo de Operaciones de Mazda para Norteamérica. Foto: Mincomercio.
Mazda en Colombia, abierta a estudiar la propuesta
Ángela Patricia López, presidente de Mazda de Colombia, expresó su posición al respecto en una entrevista publicada el pasado 12 de septiembre por La República. “Reconocemos la importancia de los esfuerzos orientados al fortalecimiento del desarrollo industrial y la atracción de inversión. Las oportunidades serán estudiadas dentro del marco estratégico de la organización, en línea con la disposición de la compañía de explorar iniciativas que generen valor para el desarrollo, la competitividad y el crecimiento del país”, declaró entonces la ejecutiva.
Así mismo, explicó que reanudar el ensamble requiere evaluar numerosas condiciones. Mencionó una escala cercana a 50.000 vehículos para alcanzar rentabilidad, mercados de exportación e inversiones en instalaciones y líneas de producción. A eso se suman proveedores, logística, licencias ambientales y condiciones arancelarias. En otras palabras, la voluntad de conversar debe acompañarse de un análisis que permita determinar si las cuentas realmente aportan viabilidad para la empresa.
Entre tanto, Mazda ya desarrolla accesorios con proveedores colombianos, una actividad que podría abrir oportunidades en otros mercados. Este trabajo ofrece un camino de cooperación mientras se examinan iniciativas mayores. A la par, esta redacción consultó con fuentes de la marca quienes aseguran que esta noticia debe tomarse con prudencia, pues (recalcan) no existe aún viabilidad técnica ni económica favorable para consolidar este proyecto.
Una historia que sigue vigente
Hagamos rápidamente un repaso a la historia de Mazda en Colombia, que no inició con el ensamblaje nacional. Su primera aparición en el país ocurrió en 1979, cuando el importador “Auto Japonés” de Cali trajo los primeros 626, 323 y 929 presentándolos como carros de “lujo asequible”. Aquella firma logró construir una red de ventas en el país, pero el gran paso ocurrió en 1983 cuando Mazda adquirió a la Compañía Colombiana Automotriz (C.C.A.) que por entonces ensamblaba vehículos Fiat.
Fue así como el primer Mazda nacional, una camioneta pick-up B1600, salió a la calle en octubre de 1983. Luego vinieron los 323, 626 y las pick-ups de la serie “B”, además de los Allegro, Mazda 2, Mazda 3 y Mazda 6 que en sus primeras generaciones se ensamblaron en aquella planta de la calle 13 en Bogotá. Su actividad industrial culminó el 30 de abril de 2014, tras el cierre del mercado venezolano que en esa época era su principal razón de ser, pues el mercado interno ya era insuficiente. La casa matriz, entonces, se llevó la producción a México.
Desde ese momento, la C.C.A. se convirtió en Mazda de Colombia, que importa vehículos de la marca desde Japón y México con plena presencia comercial y servicio posventa. Durante sus años como producto nacional, la marca logró construir un posicionamiento que hoy mantiene y que le ha permitido tener modelos como Mazda 2 y CX-30 entre los más vendidos, y con el cual ahora presenta al mercado nacional a la tercera generación de CX-5, con mecánica híbrida ligera. De una u otra forma, Mazda siempre ha estado y está en el país.
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Óscar Julián Restrepo Mantilla. Con información de Instagram @mincomercioco, La República.









