El buque Morning Midas sigue abandonado en el Pacífico tras un incendio masivo. Ya se conoce las marcas de carros que transportaba.
Una emergencia marítima mantiene en vilo a la industria automotriz: el buque carguero Morning Midas, que transportaba alrededor de 3.000 vehículos, incluyendo 800 eléctricos, se incendió el pasado martes frente a las costas de Alaska y permanece varado en medio del Océano Pacífico.
De acuerdo con informes de Bloomberg, el barco llevaba autos de fabricantes chinos como Chery y Great Wall Motor, aunque aún no se confirma qué modelo eléctrico desencadenó el siniestro.
La empresa Zodiac Maritime, gestora del buque, informó que los 22 tripulantes fueron evacuados sin lesiones después de que el fuego, que comenzó en la cubierta superior, donde se almacenaban los EV, se saliera de control. «Inicialmente se observó humo saliendo de la zona con vehículos eléctricos», detalló la compañía con sede en Londres.

Destino a México
El Morning Midas, un carguero de automotores de 46.800 toneladas construido en 2006, había zarpado desde Yantai, China, con destino a México. Entre su carga se encontraban aproximadamente 800 vehículos eléctricos, que según se conoció pertenecían, algunos, a Great Wall Motor. Esta empresa confirmó que tenía alrededor de 140 unidades a bordo, todas ellas de combustión interna y almacenadas en una zona diferente a donde comenzó el incendio.
Por su parte, la marca Chery se ha negado a proporcionar información sobre cuántos de sus vehículos transportaba el barco. También se encontraban a bordo modelos Buick Envision fabricados por SAIC-GM en su planta de Shandong. El buque es operado por Anji Logistics, subsidiaria de SAIC Motor, uno de los gigantes automotrices chinos.
Expertos en seguridad marítima han señalado que los incendios en barcos que transportan vehículos eléctricos presentan riesgos particulares. Esto se debe a las baterías de litio, que pueden arder durante días y son especialmente difíciles de extinguir con métodos tradicionales.

Riesgo de incendio
De acuerdo con datos de la Asociación Internacional de Bomberos (CTIF), los incendios que involucran vehículos eléctricos en entornos marítimos presentan tres riesgos principales. En primer lugar, las baterías dañadas pueden experimentar recalentamiento espontáneo y reignitar hasta 72 horas después del incendio inicial.
En segundo lugar, aunque el barco esté rodeado de agua, esta solución puede ser contraproducente ya que el agua salada puede generar reacciones químicas explosivas al entrar en contacto con el litio de las baterías. Finalmente, la quema de baterías libera gases tóxicos como el ácido fluorhídrico, que no solo es letal para la vida marina sino que también puede corroer el casco del buque.
Marco van der Linden, experto en seguridad marítima del Instituto Holandés de Hidrología, explicó: «Un incendio de baterías en un barco es una pesadilla logística. No se puede simplemente ahogar en agua como con los motores diésel. Se requieren sistemas de extinción especializados y protocolos específicos para este tipo de emergencias».
Por lo pronto, Zodiac Maritime informó que se están enviando remolcadores especializados para evaluar si el buque puede ser rescatado o si, por el contrario, deberá ser hundido de manera controlada, una práctica común en casos de naves consideradas irrecuperables. Mientras tanto, la Guardia Costera de Estados Unidos mantiene un estrecho monitoreo de la zona para prevenir que el incendio afecte las rutas navales cercanas.
Paola Reyes Bohórquez.








