Denza presentó la versión 100% eléctrica del N8L con batería Blade, 960 km de autonomía y carga ultra rápida en 9 minutos.
La carrera por ofrecer carros eléctricos capaces de recorrer largas distancias sin depender constantemente de un cargador acaba de sumar un nuevo protagonista en China. Denza, marca premium de BYD, amplió la gama de su SUV N8L con una variante completamente eléctrica que llega acompañada de cifras poco habituales incluso dentro del segmento de lujo.
El modelo se comercializará junto a la versión híbrida enchufable ya existente, pero llama la atención por un detalle poco común en la industria. Y es que pese a incorporar una batería de mayor capacidad, la nueva variante eléctrica tiene un precio de partida inferior al de su equivalente híbrido enchufable en el mercado chino.
La nueva Denza N8L EV inicia ventas desde 299.800 yuanes (unos 44.100 dólares), mientras que la versión más equipada alcanza los 329.800 yuanes (48.600 dólares).
Apuesta por el espacio
Más allá de sus cifras eléctricas, el N8L fue concebido como un carro para familias numerosas o usuarios que priorizan la versatilidad. Con 5,20 metros de longitud y una distancia entre ejes de 3,07 metros, se ubica entre las SUV más grandes de su categoría.
Su configuración interior de seis plazas, distribuida en esquema 2+2+2, busca ofrecer mayor comodidad a todos los ocupantes. Los asientos independientes de la segunda fila y la posibilidad de desplazar longitudinalmente la tercera fila permiten adaptar el espacio según las necesidades de viaje.
Visualmente, la variante eléctrica se diferencia por un frontal cerrado, una solución habitual en los modelos de cero emisiones para mejorar la eficiencia aerodinámica. También incorpora un sensor LiDAR sobre el techo, un elemento cada vez más frecuente en los autos chinos orientados a funciones avanzadas de asistencia a la conducción.
Autonomía increíble
El principal argumento del N8L EV está bajo el piso. Utiliza una batería Blade de segunda generación con 130,15 kWh de capacidad, una cifra superior a la de muchos vehículos eléctricos actualmente disponibles en el mercado global. Según el ciclo chino CLTC, la autonomía alcanza los 960 kilómetros. Aunque las homologaciones chinas suelen ser más optimistas que los estándares occidentales, la cifra permite dimensionar la ambición del proyecto, que es ofrecer un carro capaz de realizar trayectos de larga distancia con menos paradas para recargar.
La SUV se apoya en una arquitectura eléctrica de 800 voltios, tecnología que facilita velocidades de carga considerablemente más altas que las de sistemas convencionales. De acuerdo con la marca, puede pasar del 10% al 97% de carga en aproximadamente nueve minutos bajo condiciones ideales. Si estas cifras se reproducen en escenarios reales, el tiempo de espera se acercaría más al de una pausa breve durante un viaje que al concepto tradicional de recarga prolongada.
El lanzamiento inicial contempla una configuración de tracción trasera con un motor eléctrico capaz de desarrollar hasta 496 hp, equivalente a 370 kW.
IA y conducción asistida
La ofensiva tecnológica de las marcas chinas ya no se limita a las baterías. La Denza N8L integra la plataforma de asistencia a la conducción “God’s Eye” 5.0 de BYD, respaldada por una combinación de LiDAR, radares y cámaras que permiten funciones como navegación asistida en ciudad y carretera, así como parqueo automatizado.
En la cabina, la digitalización es protagonista. El sistema integra seis pantallas interconectadas y estrena el asistente de inteligencia artificial DiClaw, desarrollado por BYD para interpretar comandos complejos, planificar rutas y conectar el vehículo con dispositivos inteligentes del hogar.
Otro detalle llamativo es la incorporación de un baúl delantero de 208 litros. Además de aumentar la capacidad de carga, cuenta con drenaje integrado, una solución que facilita su limpieza y amplía sus posibilidades de uso.
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Paola Reyes Bohórquez.












