La planta de CIVAC, en Morelos, México, detuvo su producción definitiva, marcando el fin de una era para Nissan y la industria automotriz en la región.

El pasado 26 de marzo quedó registrado como una fecha histórica para la industria automotriz mexicana. Ese día, la planta de Nissan CIVAC ensambló su último vehículo, una Nissan Frontier, poniendo fin a seis décadas de operación continua en el estado de Morelos.

Ubicada en la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca, esta planta no solo fue un centro de producción, sino el motor económico de Jiutepec durante generaciones. Desde su inauguración el 12 de mayo de 1966, se convirtió en la primera instalación de manufactura de Nissan fuera de Japón, marcando un hito en la expansión global de la compañía.

El recorrido de CIVAC comenzó con la producción del Datsun Bluebird, modelo del que se ensamblaron más de 10.000 unidades entre 1966 y 1968. A lo largo de los años, la planta alcanzó cifras emblemáticas: 100.000 vehículos en 1973 y medio millón en 1982. Para 2015 ya había superado los 5 millones de unidades, y al cierre definitivo acumuló una producción total cercana a los 6,5 millones de vehículos.

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Modelos icónicos

Durante su operación, modelos como el Versa, NP300, Frontier y V-Drive llevaron el sello “Hecho en Morelos” a mercados de América Latina, el Caribe e incluso Japón. Sin embargo, en sus últimos años la planta evidenció una reducción en su actividad. En 2024 ensambló 122.320 unidades, lo que representó el 76,45 % de su capacidad instalada, estimada en 160.000 vehículos anuales.

El cierre se anunció oficialmente el 29 de julio de 2025, como parte del plan global Re:Nissan, una estrategia orientada a reducir la capacidad de producción mundial de 3,5 a 2,5 millones de unidades, optimizar costos y concentrar operaciones en plantas más modernas. En ese proceso, la producción de CIVAC se trasladó al complejo de Aguascalientes.

La clausura no ocurrió de forma inmediata. Desde finales de 2025 comenzó un proceso gradual de desmantelamiento. En noviembre de ese año, cerca de 869 trabajadores eventuales fueron desvinculados tras la finalización de proyectos específicos de producción.

Nissan cierre plantas

Los afectados

El impacto laboral del cierre es significativo. Se estima que entre 2.300 y 3.500 empleos directos se verán afectados, además de entre 4.000 y 5.000 indirectos relacionados con proveedores, transporte y servicios locales. Esto representa un golpe económico importante para la región, que durante décadas dependió de la actividad industrial de la planta.

Es de anotar que el caso de CIVAC refleja una tendencia global en la industria automotriz: la reorganización de la producción hacia centros más eficientes y tecnológicamente avanzados. Este fenómeno también genera preguntas en países como Colombia, donde la industria automotriz enfrenta retos similares en competitividad, modernización y adaptación a nuevas tecnologías como la electrificación.

Expertos coinciden en que el cierre de plantas históricas, aunque doloroso, responde a dinámicas de mercado cada vez más exigentes. La eficiencia, la automatización y la cercanía a mercados estratégicos son factores clave que están redefiniendo el mapa industrial global. Por ahora, el futuro de las instalaciones de CIVAC sigue siendo incierto. Lo que sí es claro es que su legado permanecerá como uno de los capítulos más importantes de la historia automotriz en América Latina.

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Paola Reyes Bohórquez.