El precio de la gasolina en Colombia vuelve a generar preocupación. Todo indica que el déficit del FEPC subiría, nuevamente, la tarifa.
El costo de la gasolina en Colombia está nuevamente bajo presión. El presidente Gustavo Petro confirmó que el combustible no seguirá subsidiado y que, si los precios internacionales continúan al alza, el mercado local también reflejará ese incremento.
“Si es necesario que suba la gasolina, subirá. El diesel solo mantendrá subsidio en transporte de carga. Recomiendo a usuarios pasarse a la electricidad limpia”, afirmó el mandatario. Este anuncio se da en medio de un contexto internacional complejo, donde el precio del petróleo ha vuelto a niveles elevados, impulsado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
Según Julio César Vera, presidente de Xua Energy, el precio de la gasolina en Colombia, actualmente, está aproximadamente $1.100 por debajo del precio internacional, lo que implicaría un ajuste similar para alcanzar su costo real.

Subiría más de $1.000
“No hacerlo podría generar subsidios del orden de los $200.000 millones para abril solo en este producto, los cuales se sumarían a los más de $120.000 millones aproximadamente que tendremos en el mes de marzo”, explicó Vera. En el caso del diésel, la brecha es aún mayor. El precio se encuentra $8.300 por debajo del internacional, lo que podría generar subsidios cercanos a $1,3 billones en abril, adicionales a los casi $800.000 millones de marzo.
El principal impacto de esta diferencia recae sobre el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, FEPC, mecanismo que cubre el desfase entre el precio local y el internacional mediante subsidios. De acuerdo con análisis de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, ANIF, si se mantiene el escenario actual sin ajustes en los precios internos, el déficit del fondo podría alcanzar $10,7 billones en 2026.
Además, se estima que solo en marzo el FEPC acumule un déficit cercano a $1,2 billones, lo que pone presión sobre las finanzas públicas. Con este panorama a la vista, el exministro de Minas y Energía, Amylkar Acosta, advirtió que “se estima que solo este mes, el FEPC acumule un déficit de $1,2 billones. En estas circunstancias, se torna insostenible para el Ejecutivo seguir reduciendo el precio de la gasolina”.

Problema estructural
El desfase entre precios locales e internacionales explica el comportamiento del FEPC. Y es que cuando el combustible en Colombia es más barato que en el mercado global, el fondo cubre la diferencia. Según la ANIF, actualmente el diferencial por galón es de aproximadamente: -$800 para la gasolina y -$5.700 para el ACPM.
Hay que recordar que, desde su creación en 2007, el fondo ha acumulado un déficit cercano a $125 billones, y con las proyecciones actuales podría acercarse a los $136 billones. Para dimensionar el impacto, esta cifra equivale a cerca de 15 reformas tributarias o a más de una vez y media el presupuesto anual destinado al aseguramiento en salud.
En 2025, el FEPC cerró con un déficit de $3 billones, según datos de Ecopetrol, lo que representó una reducción de $4,6 billones frente a 2024, aunque el desequilibrio sigue siendo significativo.

Precios del petróleo
El contexto global ha sido determinante en esta situación. El petróleo tipo Brent ha alcanzado niveles cercanos a US$108 por barril, mientras que este mes se ha cotizado alrededor de US$104 por barril, impulsado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
Eventos como los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán a finales de febrero han generado incertidumbre en la oferta global, elevando los precios de las materias primas. Además, los precios internacionales de la gasolina, medidos por el índice XB1 / Rbob Gasoline Futures de Bloomberg, han subido 60% desde el ataque a territorio iraní.
A esto se suma la depreciación del peso colombiano, que encarece las importaciones de combustibles y amplía la brecha frente a los precios internacionales. Así las cosas, el debate sobre la gasolina en Colombia no es nuevo, pero ahora está en un punto crítico. Mantener subsidios ayuda en el corto plazo, pero el costo fiscal ya es demasiado alto.
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Paola Reyes Bohórquez. Con información de La República.








