Una de las principales ciudades de Colombia anunció que en 2025 no habrá Día sin Carro y sin Moto, alegando que su SITM está en crisis y las obras viales interrumpen rutas clave.

En Bucaramanga y los municipios del área metropolitana: Floridablanca, Girón, Piedecuesta, no se celebrará este año el tradicional “Día Sin Carro y Sin Moto”, evento ambiental que históricamente se ha realizado en la última semana de septiembre. La decisión, adoptada por la Junta Metropolitana, obedece a que las condiciones actuales de movilidad y transporte público no serían suficientes para sostener una jornada de esa magnitud.

El Área Metropolitana de Bucaramanga, AMB, señaló que el Sistema Integrado de Transporte Masivo, SITM, no se encuentra operando con la oferta mínima necesaria para atender la demanda. Así mismo, influyeron los cierres viales debidos a obras de infraestructura, la Feria Bonita, conciertos y otros eventos que restringen vías principales, y el impacto que una medida así tendría sobre estudiantes, comercio y habitantes de zonas más alejadas.

El concejal Cristian Reyes, representante ante la Junta Metropolitana, explicó que sin un sistema de transporte masivo funcional la jornada “generaría caos en la movilidad e incluso mayor informalidad en el servicio”. Además, apuntó que sería injusto para quienes viven lejos, pues los servicios colectivos e individuales no alcanzarían a suplir el desplazamiento.

Respaldo a la suspensión

El sector comercial respaldó la suspensión, argumentando que sin transporte suficiente la jornada produce pérdidas, y que cierres viales adicionales ya están complicando la movilidad, lo que agrava la situación para quienes deben trabajar o estudiar. Un empresario local dijo a Caracol Radio que la medida es prudente “mientras no existan mecanismos alternos para la ciudad”.

Las autoridades metropolitanas definieron que la suspensión es temporal. La promesa es retomar la jornada en 2026, siempre y cuando se logre garantizar una oferta de transporte masivo robusta, condiciones logísticas adecuadas, y que los cierres viales por obras, eventos y demás intervenciones no impidan la movilidad.

Mientras tanto, el debate continúa entre quienes piden políticas ambientalmente sostenibles y permanentes, y quienes creen que primero debe asegurarse la movilidad diaria y la oferta de transporte público para evitar perjuicios sociales y económicos antes de imponer restricciones grandes.

La suspensión del Día Sin Carro y Sin Moto en Bucaramanga para 2025 puede parecer una medida desesperanzadora en la lucha contra la contaminación. Sin embargo, la decisión tiene sentido si se examinan las circunstancias: un sistema de transporte público masivo debilitado, vías bloqueadas por obras y eventos, estudiantes y trabajadores que dependen del vehículo para sus desplazamientos. Imponer una restricción sin asegurar alternativas funcionales podría resultar más dañino que útil.

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Paola Reyes Bohórquez.