Luca de Meo, CEO de Renault, aseguró que el próximo Alpine A110 eléctrico romperá el mito de que los autos a baterías son aburridos.
La movilidad eléctrica ha tenido un gran avance en la última década. Sin embargo, aún persiste el debate entre los apasionados por los motores: ¿puede un carro eléctrico ofrecer la misma emoción que uno de combustión? Luca de Meo, CEO de Renault, no solo cree que es posible, sino que su próxima apuesta, el Alpine A110 eléctrico, demostrará que la conducción deportiva y las baterías sí pueden ser excelentes socios.
En una entrevista con el medio británico Autoexpress, De Meo no dudó en criticar el rumbo inicial de la industria:“las primeras generaciones de autos eléctricos fueron, en su mayoría, electrodomésticos, como lavarropas: algo feos y sin emociones”. Esta declaración no solo es un llamado de atención para otras marcas, también una autocrítica, pues Renault fue pionera en el segmento con modelos como Zoe y Twizy, vehículos funcionales pero alejados del placer de manejar.
No obstante, el ejecutivo italiano ve un futuro prometedor. “Quizás podamos demostrar que la tecnología de los autos eléctricos puede ser emocionante al volante”, afirmó, refiriéndose específicamente al Alpine A110, que promete combinar ligereza, potencia y dinamismo.

Reviviendo la emoción al volante
De acuerdo con Philippe Krief, director de Alpine, el coupé eléctrico tendrá un peso de alrededor de 1.450 kg, similar al Porsche 718 Cayman GT4, y una autonomía superior a 560 km (WLTP). Además, contará con dos motores traseros y una posible variante de tracción integral con un tercer motor delantero. Sobre la potencia, Krief fue contundente: “habrá suficiente”.
Hay que decir que el mercado de carros eléctricos deportivos aún es incipiente, pero crece rápidamente. Según datos de BloombergNEF, las ventas globales de vehículos eléctricos superarán los 14 millones de unidades en 2024, con un aumento del 30% respecto al año anterior. Marcas como Porsche con el Taycan y Tesla con el Roadster han abierto el camino, pero Alpine busca diferenciarse con un enfoque en la ligereza y el manejo ágil, algo que los puristas añoran.
Las palabras de De Meo reflejan un cambio de paradigma en la industria. Ya no se trata solo de eficiencia o ecología, sino de recuperar el alma de la conducción. Si el Alpine A110 eléctrico cumple lo prometido, podría marcar un antes y después, atrayendo incluso a los más escépticos. La clave estará en equilibrar prestaciones, peso y, sobre todo, esa “emoción” que tanto reclaman los conductores.

Paola Reyes Bohórquez.









