Dos carros voladores colisionaron en un ensayo en China; uno se incendió al aterrizar. El incidente pone en jaque la seguridad del ambicioso proyecto “Land Aircraft Carrier”.
Este martes, durante ensayos previos al espectáculo aéreo en Changchun, noreste de la provincia de Jilin, China, ocurrió un incidente que levanta serias dudas sobre la seguridad de los vehículos eléctricos de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL).
Y es que dos unidades de Xpeng AeroHT entraron en contacto mientras volaban demasiado cerca, según admitió la propia empresa. Tras la colisión, uno de los eVTOL sufrió un incendio al aterrizar, mientras que el otro se posó sin mayores daños visibles. Afortunadamente, Xpeng AeroHT aseguró que nadie resultó herido de gravedad, aunque en algunos informes se menciona que al menos una persona fue trasladada al hospital como medida precautoria.
En un comunicado recogido por medios chinos, la causa del incidente fue atribuida a un “espacio insuficiente” entre las naves durante la maniobra del ensayo. Las autoridades ya han despejado la zona y han iniciado una investigación oficial para determinar qué falló, si fue error técnico, error humano, software o control de espacio aéreo.

Golpe para Xpeng
El choque representa un revés para los planes de Xpeng AeroHT, filial del fabricante de vehículos eléctricos Xpeng Inc., que tiene en marcha el proyecto Land Aircraft Carrier (LAC), un vehículo modular futurista con módulo terrestre y módulo aéreo eVTOL. Este vehículo se ha promovido con bastante optimismo, ya tiene más de 1.000 reservas y su precio estimado de alrededor de 2 millones de yuanes (USD$ 280.000), planta de producción con capacidad proyectada para 10.000 unidades al año, y entregas previstas para 2026.
El módulo terrestre, el “carro madre” o mothership, se apoya en una plataforma de alto voltaje, 800V. con motor EREV (un vehículo eléctrico con extensión de alcance), con autonomía mixta declarada de unos 1.000 kilómetros bajo ciclo CLTC, y carga de batería del 30 % al 80 % en aproximadamente 18 minutos.
Por su parte, el módulo aéreo puede realizar de 5 a 6 vuelos con carga completa, soporta modos de vuelo automático y manual, y tiene un sistema plegable de rotores para acoplarse al módulo terrestre. Este proyecto, que ya consiguió certificación type y ha avanzado en certificación de producción, entra ahora en fases donde se debe obtener la certificación de aeronauticidad y otras licencias del regulador chino: Administración de Aviación Civil de China (CAAC), para poder operar de forma comercial.

China y su “baja altitud”
Así las cosas, la planta de producción construida en Guangzhou está cerca del 70 % de completarse, con talleres de ensamblaje, pintura y unión estructural ya en etapas avanzadas. Igualmente, China ha promovido desde hace tiempo la idea de una “economía de baja altitud”, una estrategia que integra eVTOLs, taxis voladores, drones de transporte, etc., para uso civil en distancias cortas.
Sin embargo, las preocupaciones sobre seguridad, fiabilidad, regulación, operadores no tripulados o pilotados, infraestructura (lugares de despegue/aterrizaje), mantenimiento, certificaciones, siguen siendo grandes obstáculos. En este sentido, el incidente de Changchun puede desacelerar la confianza del público, las inversiones y obligar a reforzar normativas aeronáuticas, supervisión técnica y protocolos de seguridad más exigentes.
Por otro lado, tras el accidente, las acciones de Xpeng sufrieron una ligera caída, alrededor de 0,9 %, en los mercados donde cotiza, reflejando preocupación de inversionistas ante el incidente y los retos regulatorios que se podrían intensificar.
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Paola Reyes Bohórquez.









