En un contexto en el que los automóviles dejaron de definirse únicamente por su mecánica, la conectividad es el nuevo lujo.

Hoy, la experiencia de conducción no solo se mide en caballos de potencia y aceleración, sino en la capacidad de un vehículo para integrarse con la vida digital. Una transformación que muestra una realidad inevitable: los carros modernos son dispositivos conectados sobre ruedas, que están priorizando la experiencia, la seguridad y eficiencia, usando medios tecnológicos.

El avanzado nivel de conectividad responde a una evolución que le tomó muchos años desarrollar a la industria automotriz. Funciones que originalmente era opciones de lujo, como comunicación de emergencia o asistencia en ruta, hoy prácticamente se están incorporando de serie en un gran número de vehículos disponibles en el mercado, especialmente eléctricos. 

Al mismo tiempo, con la tecnología desarrollarse a super-velocidad, las innovaciones en cuanto a ecosistemas digitales abordo se refiere, no paran. Es ahí, donde la conectividad comienza a adquirir un nuevo significado de lujo en los automóviles. El más ‘conectado’, el que tengan más asistencias electrónicas, IA, etc.; está en el tope de gama. 

Vehículos conectados inteligencia artificial

De la potencia a plataformas digitales

Si bien en décadas pasadas, la potencia del motor y las cifras de rendimiento eran los principales factores que definían el atractivo de un automóvil, hoy las tendencias son diferentes. La integración de teléfonos inteligentes en el sistema del vehículo, fue el comienzo de una transformación centrada en interfases digitales para una «experiencia de conducción más intuitiva y personalizada».

Mientras tanto, el nivel de conectividad influye notablemente en las decisiones de compra. Consumidores la consideran un factor clave, llegado incluso a estar dispuestos a pagar más por vehículos que ofrezcan funciones más avanzadas de conexión. Además, las marcas ya están abriendo nuevas líneas de negocios apoyados en las plataformas digitales de abordo.

Un ejemplo, son las suscripciones de funciones «a la carta» de BMW a través de su tienda ConnectedDrive y My BMW App, permitiendo activar o suscribirse a equipamiento de software y hardware preinstalado, mediante pagos mensuales, anuales o únicos. Una estrategia que también se fundamenta en el argumento de personalizar el vehículo y la experiencia de conducción. 

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La nueva experiencia de conducción

Estimaciones del sector apuntan a que, para 2030, el 90% de los vehículos nuevos incluirán conectividad avanzada, pero mientras la mayoría habla de los beneficios, no podemos dejar de lado los riesgos. Este enfoque en software expone problemáticas de ciberseguridad y hasta de protección de la privacidad del usuario, cuando los datos son la base del funcionamiento.

Además, las arquitecturas de los vehículos también serán ‘más inteligentes’. Esta semana Volkswagen presentó su nueva plataforma CEA que integra una computación central de alto rendimiento diseñada para facilitar las actualizaciones por aire y una evolución más rápida de funciones de software, al mismo tiempo que puede ofrecer una cabina «inteligente» gestionada con IA. 

En este punto la pregunta ya no es solo cuánto puede acelerar un automóvil, sino qué tan bien puede entender, anticipar o mejorar la vida de quienes lo conducen.

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Jessica Paola Vera García.