El icónico Volkswagen Golf inicia una nueva etapa en Europa. La marca alemana ya comenzó a retirar las versiones diésel.
Durante décadas, el Volkswagen Golf ha sido uno de los referentes del segmento de los compactos en Europa. Desde el lanzamiento de su primera versión diésel en 1976, el modelo ayudó a popularizar este tipo de motorización gracias a su eficiencia y bajos consumos, convirtiéndose en una de las opciones preferida por quienes recorrían largas distancias.
Sin embargo, esa historia comienza a llegar a su fin. Volkswagen eliminó recientemente el Golf TDI de su portafolio en Reino Unido, donde ya no es posible adquirir una versión diésel del nuevo modelo. La decisión responde a la fuerte caída de la demanda de este tipo de motores, desplazados por los híbridos y los eléctricos, además de las cada vez más estrictas regulaciones ambientales.
En mercados como Alemania, Italia y otros países del continente, el Golf TDI continúa disponible por ahora. Sin embargo, el panorama apunta a que la retirada será progresiva conforme disminuyan las ventas y entren en vigor nuevas normas de emisiones. Una estrategia que deja claro hacia dónde va el modelo más emblemático de la marca.

El diésel pierde terreno frente a los híbridos
La decisión de Volkswagen también refleja una tendencia que afecta a toda la industria automotriz europea. El motor diésel que durante años dominó el mercado gracias a su eficiencia, ha perdido protagonismo de forma constante, debido a que los compradores optan cada vez más por vehículos híbridos, híbridos enchufables y eléctricos.
Incluso Volkswagen reconfiguró la oferta del Golf para darle prioridad a los motores de gasolina con tecnología Mild-Hybrid y versiones híbridas enchufables que ofrecen menores emisiones y cumplen con los objetivos de descarbonización de la Unión Europea. La desaparición de las versiones diésel también anticipa el propio futuro del modelo.
La automotriz alemana ha anunciado que trabaja en una nueva generación completamente eléctrica del Volkswagen Golf, desarrollada sobre la plataforma SSP y prevista para estrenarse hacia el final de la década. Mientras ese relevo se concreta, la actual octava generación seguirá evolucionando principalmente con mecánicas híbridas.

Las versiones diésel del Golf que comienzan a desaparecer estaban equipadas con el conocido motor de 2.0 litros, disponible con 115 y 150 caballos de potencia. El torque máximo alcanzaba los 300 Nm y 360 Nm, respectivamente, gestionados por una caja de cambios automática de doble embrague DSG de seis o siete velocidades, y siempre con sistema de tracción delantera.
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Jessica Paola Vera García.








