Este fin de semana, se implementó un incremento en el precio del diésel para vehículos particulares en Colombia. 

El pasado 13 de junio, el Ministerio de Hacienda emitió un decreto que aumenta el precio del diésel para vehículos particulares. Así, afecta al 28 % del parque automotor que consume este combustible, principalmente camionetas y buses urbanos. La medida excluye a los vehículos de transporte de carga, como camiones y tractocamiones, los cuales mantendrán un tratamiento diferenciador para cuidar la cadena logística del país.

El alza en el precio oscila entre 600 y hasta 5.000 pesos por galón. La idea es equiparar el valor nacional con las cotizaciones internacionales. Esta es una estrategia clave para afrontar el elevado déficit en el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC). Y es que, según el Ministro, «ha generado un hueco fiscal de alrededor de 79 billones de pesos”, al no ajustarse los precios en años recientes.

A la par, en la presentación del Marco Fiscal de Mediano Plazo, el Gobierno activó la controvertida cláusula de escape, lo que significa suspender la regla fiscal durante un periodo de tres años. Esta herramienta legal permite elevar el déficit fiscal por encima del techo legal, próximo al 5,1 % del PIB, ahora proyectado en un 7,1 % para 2025, y el aumento continuará en los años siguientes.

Acpm transporte de carga

Aumento de costos

El Ministro Ávila explicó que la norma fue diseñada para enfrentar “dificultades fiscales” como el desbalance de la FEPC y situaron el déficit de 2024 en el 6,8 % del PIB, con una deuda pública próxima al 61,3 % del PIB, con proyecciones al alza. Según este enfoque, el aumento del diésel es un paso necesario para contener la erosión del fondo y avanzar hacia una nueva reforma tributaria que planea recaudar cerca de 19 billones de pesos adicionales.

Ante esta situación no ha faltado la polémica. Asociaciones del transporte intermunicipal han advertido que la medida es “improvisada” y que encarecerá el transporte rural y urbano, impactando especialmente a campesinos, comunidades indígenas y zonas apartadas, puesto que se aumentarán los costos operativos y podría resentirse la conectividad regional.

Por otro lado, la Asociación Colombiana de Petróleo (ACP) respaldó la medida, argumentando que «los precios artificialmente bajos distorsionan el mercado y afectan la competitividad del sector energético». Mientras tanto, analistas prevén que, si el barril de petróleo sigue en alza (actualmente en $85 USD), podrían venir nuevos ajustes en los próximos meses.

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Paola Reyes Bohórquez.