El anuncio de Pico y Placa para vehículos no matriculados en Bogotá desató un fuerte debate entre la capital y Cundinamarca. Se instalará una mesa técnica para buscar solución.
La reciente decisión de la Alcaldía de Bogotá de imponer Pico y Placa dos sábados al mes para automóviles matriculados fuera de la ciudad ha generado una ola de críticas de actores afectados, entre ellos, el departamento de Cundinamarca, que asegura fue una determinación tomada sin consenso regional ni un análisis riguroso del parque automotor.
El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, respondió convocando una mesa técnica abierta al diálogo, argumentando que la medida apunta a cuidar la infraestructura, la movilidad y que quienes usan las vías contribuyan al desarrollo de la ciudad. Entre los participantes figuran representantes de la capital, del departamento de Cundinamarca y del Gobierno nacional.
La medida, que entrará en vigor en el primer semestre de 2026, obliga a los vehículos particulares matriculados fuera de Bogotá a respetar el esquema de restricción los sábados bajo la modalidad “un sábado sí, un sábado no”. Además, eleva el costo del llamado Pico y Placa solidario al 50 % más, antes dependía de un recargo de 20 %.

¿A favor de la movilidad?
Para la administración distrital, esta reforma no solo busca ordenar la movilidad y reducir la congestión, estimando una mejora de entre 3 % y 5 % en la velocidad de los principales corredores viales, también fomentar que más propietarios trasladen la matrícula de su automotor a Bogotá, de modo que contribuyan con impuestos locales y recursos para mantenimiento vial, semaforización y mejor infraestructura.
Por su parte, el gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey Ángel, calificó la decisión como “discriminatoria” y basada en una lectura superficial de las cifras. Aseguró que la medida fue tomada sin socialización, sin mesas técnicas y sin priorizar un análisis conjunto con municipios. “Este tipo de decisiones afectan la confianza regional”, afirmó.

Medida sin socialización
Como soporte de su crítica, Rey Ángel señaló datos recientes. Y es que, entre enero y octubre de 2025, Bogotá pasó de 31.945 a 42.895 matrículas en comparación con igual periodo de 2024, es decir, un crecimiento del 34 %. No obstante, el recaudo por impuesto de vehículos cayó de 1,2 billones a 1,1 billones de pesos. Mientras tanto, Cundinamarca aumentó su recaudo de 369.000 millones a 406.000 millones. Esa situación demuestra, según él, que la baja recaudación de Bogotá no se debe necesariamente a automóviles matriculados fuera, sino a factores internos de la capital.
El gobernador también denunció que en Cundinamarca la estructura tributaria está distorsionada por la alta matriculación de motocicletas. Así, de los 207.866 vehículos registrados a octubre de 2025, 167.000 son motos, es decir, el 80,3 % del total. No obstante, sólo 110.323 pagan impuesto, pues las de menos de 125 cc están exentas. Por tanto, aunque representan la mayoría de los registros, su contribución real al recaudo es mínima.
Además, alertó sobre un fenómeno histórico: entre 2012 y 2025, Bogotá recaudo aproximadamente 10 billones de pesos por impuesto de vehículos, mientras Cundinamarca apenas alcanzó 1,9 billones, solo el 19 %. Esa diferencia, sumada a que Cundinamarca debe transferir el 20 % de esos recursos a los municipios de residencia de los propietarios, refuerza su argumento de que el problema reside en la estructura fiscal de Bogotá, no en el parque automotor foráneo.

¿Restricción sin sentido?
Para Cundinamarca, no tiene sentido usar el impuesto vehicular como argumento para imponer restricciones. Ese tributo es una renta cedida por la Nación a los entes territoriales con el fin de garantizar la libre movilidad, no una herramienta para justificar limitaciones de circulación que afectan la integración regional.
Sin embargo, desde el Distrito se insiste en que la medida busca equidad. Quienes usan la infraestructura de Bogotá deben aportar, y matricular su vehículo allí tiene beneficios reales. Entre ellos, la exención del Pico y Placa sabatino, tarifas más bajas del Pico y Placa Solidario, y descuentos en impuestos, especialmente para autos eléctricos e híbridos en sus primeros años.
Paola Reyes Bohórquez.







