El lanzamiento del Volvo ES90 marca un antes y un después en sostenibilidad automotriz. Este incorpora más de un 60 % de materiales reciclados y bio-basados.

Volvo Cars reveló que su nuevo sedán ES90 es uno de los autos eléctricos con menor huella de carbono en la historia de la empresa. Según su reporte de Life Cycle Assessment (LCA), el ES90 emite alrededor de 31 toneladas de CO2 cuando se carga usando la mezcla energética típica de Europa, cifra que baja hasta 26 toneladas si se emplea energía eólica.

Estas emisiones representan aproximadamente un 50 % menos que las de la versión mild-hybrid del S90, y un 30 % menos que su variante híbrida enchufable. Además, el fabricante automotriz afirmó que el ES90 ostenta el mejor coeficiente de arrastre aerodinámico (Cd = 0,25) en su historia, lo que contribuye tanto a la eficiencia energética como a la reducción de consumo.

Y es que el Volvo ES90 apuesta fuertemente por materiales reciclados y bio-basados. En su construcción se han incorporado aproximadamente 29 % de aluminio reciclado, 18 % de acero reciclado, y 16 % en polímeros reciclados y materiales de origen biológico como madera certificada FSC para el interior. La marca también ofrece la opción de tapicería “Nordico” fabricada con botellas PET recicladas.

Volvo ES90

Materiales reciclados

Otro avance importante es el pasaporte de batería, basado en tecnología blockchain, que permite trazar el origen de materiales críticos como litio, cobalto, níquel, grafito; además de informar sobre el contenido reciclado y la salud de la batería a lo largo del tiempo. Volvo lo implementa antes de que los reglamentos de la Unión Europea lo exijan.

La compañía automotriz ha fijado una ambiciosa hoja de ruta para convertirse en una empresa completamente circular para 2040, lo que implica que todos sus productos, y su ciclo de vida completo, minimicen residuos, maximicen reutilización y reciclaje. Para 2030, la meta es que el contenido promedio reciclado en toda su flota alcance el 30 %, y que los modelos nuevos, a partir de esa fecha, tengan al menos 35 % de materiales reciclados.

Igualmente, Volvo se compromete a disminuir el uso de agua en sus operaciones en un 50 % comparado con niveles anteriores, y a que al menos un 99 % de los residuos de sus operaciones sean reutilizados o reciclados.

Volvo ES90

Todo un reto

Aunque los logros son notables, el fabricante sueco reconoce que alcanzar sus ambiciones no será sencillo. Uno de los mayores retos está en las baterías de iones de litio, pues su contenido reciclado es limitado, y buena parte del procesamiento se concentra en países con cadenas de suministro complicadas. Esto aumenta la huella de carbono de la producción y exige esfuerzos de transparencia y regulación.

Por otro lado, en regiones como Estados Unidos, donde la administración federal ha mostrado reticencia o retrasos frente a normativas más estrictas de emisiones, Volvo adopta un enfoque híbrido: mantener su apuesta por los vehículos eléctricos, pero también ofrecer híbridos enchufables como puente para mercados con menor infraestructura eléctrica.

Volvo ES90

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Paola Reyes Bohórquez.