Uber quiere mover una cifra que supera el presupuesto anual de muchas ciudades. El objetivo es acelerar una tecnología que podría cambiar la movilidad para siempre.

Mientras gran parte del mundo sigue acostumbrándose a las aplicaciones de transporte, Uber ya está mirando mucho más lejos. La compañía anunció que invertirá más de 10.000 millones de dólares en los próximos años para impulsar el desarrollo y expansión de los llamados robotaxis, vehículos capaces de operar sin conductor humano gracias a sistemas avanzados de conducción autónoma.

La decisión confirma que la empresa ve en esta tecnología una de las mayores transformaciones de la movilidad moderna. Y aunque la idea aún parece lejana para mercados como Colombia, la apuesta de Uber demuestra que la carrera por el transporte autónomo ya entró en una nueva etapa.

A diferencia de algunos fabricantes que desarrollan sus propios vehículos autónomos, Uber no pretende convertirse en una marca de carros. Su estrategia apunta a otro frente: convertirse en la plataforma que conecte a millones de usuarios con flotas autónomas operadas por terceros.

Uber conducción autónoma

Control de la red

Por lo anterior, buena parte de los recursos anunciados se destinarán a adquirir participaciones en empresas especializadas en conducción autónoma, además de financiar operaciones, flotas y acuerdos comerciales relacionados con este tipo de vehículos.

La lógica detrás de este movimiento es clara. Si los robotaxis logran masificarse, quien controle la red de usuarios y viajes tendrá una posición privilegiada dentro del negocio. Es de anotar que el anuncio llega en un momento en que varias compañías están acelerando sus proyectos de movilidad autónoma. Empresas tecnológicas y fabricantes tradicionales trabajan para perfeccionar sistemas capaces de operar sin intervención humana, especialmente en entornos urbanos.

Uno de los protagonistas es Waymo, filial de Alphabet, que ya presta servicios comerciales de transporte autónomo en algunas ciudades estadounidenses. Precisamente, los rumores sobre una posible ruptura entre Uber y Waymo cobraron fuerza en las últimas semanas.

Uber conducción autónoma

Negocio prometedor

Sin embargo, el director ejecutivo de Uber, Dara Khosrowshahi, descartó cualquier distanciamiento y confirmó que ambas compañías seguirán colaborando en ciudades como Austin y Atlanta. Al mismo tiempo, Uber continúa ampliando acuerdos con otros desarrolladores de tecnología autónoma, una estrategia que reduce su dependencia de un único socio.

El anuncio coincidió con la presentación de los resultados financieros del segundo trimestre de la compañía. Uber registró 58.020 millones de dólares en reservas brutas (gross bookings) e ingresos por 14.190 millones de dólares, cifras que superaron las expectativas del mercado.

No obstante, las previsiones de ganancias para el tercer trimestre fueron ligeramente inferiores a las estimaciones de algunos analistas, situación que provocó una caída cercana al 5 % en el valor de sus acciones tras conocerse los resultados. Más allá de la reacción bursátil, la noticia refleja una realidad: Uber está dispuesta a invertir miles de millones de dólares para posicionarse en un negocio que todavía se encuentra en construcción.

Uber y Lucid Gravity

Colombia y los robotaxis

Para los colombianos, la pregunta inevitable es cuándo podría verse algo similar en las calles del país. La respuesta corta es que todavía falta bastante. Aunque la conducción autónoma avanza rápidamente en algunos mercados desarrollados, su llegada a Colombia enfrenta retos considerables. La calidad de la infraestructura vial, la señalización, la conectividad tecnológica y la ausencia de una regulación específica son factores que dificultan una implementación a gran escala.

A eso se suma un elemento clave: el comportamiento del tránsito urbano. Las condiciones de circulación en ciudades como Bogotá, Medellín o Cali representan escenarios mucho más complejos para los sistemas autónomos que los entornos donde actualmente operan los robotaxis en Estados Unidos.

Por ahora, la apuesta de Uber parece enfocada en mercados con condiciones más favorables. Pero, si la tecnología logra madurar y reducir costos, países como Colombia podrían terminar beneficiándose de una revolución que hoy apenas comienza.

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Paola Reyes Bohórquez.