Tesla enfrenta caídas de ventas por segundo año consecutivo. Esto, mientras Elon Musk vive en el «ojo» del huracán político que ahuyenta a compradores clave en Europa y EE.UU.
Tesla atraviesa una fuerte crisis en sus ventas. Las entregas de vehículos muestran una caída continua por segundo año, y la esperanza de un repunte se ve opacada por un contexto cada vez más adverso. Su CEO, Elon Musk, ha advertido sobre “trimestres difíciles”, especialmente ante la pérdida de incentivos fiscales en EE.UU., un país donde su influencia política empieza a cobrar factura en confianza del consumidor.
Entre tanto, en Europa, la situación se agrava. Las entregas cayeron un 40 % en julio, vendiéndose solo 8.800 vehículos frente a los 14.800 del año anterior, según datos de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles, ACEA.
Mientras tanto, BYD, el competidor chino, logró más de 13.500 unidades vendidas en el mismo periodo. En mercados clave como Francia (-47 %) y Suecia (-86 %), la contracción fue aún mayor. Sin embargo, solo Noruega, España y Portugal vieron leves repuntes.

Tendencia a la baja
EE. UU. tampoco escapó del impacto. El primer trimestre de 2025 se cerró con 336.681 entregas globales, cifra muy por debajo de las 408.000 esperadas, reflejando una caída del 13 % frente al año anterior. En California, el mayor mercado individual, la cuota de Tesla se redujo al 10 %, la más baja desde 2022.
El paisaje queda más oscuro al observar el panorama en EE. UU. En el primer semestre, las ventas bajaron un 11 %, y la participación de Tesla en el mercado EV cayó de más del 75 % en 2022 a menos del 50 % en 2024 según estimaciones de Cox Automotive.
Al volante de esta crisis, Elon Musk ha polarizado a la opinión pública. Su retiro de Washington, disputas públicas con Donald Trump y el fuerte backlash contra su figura han provocado que muchos consumidores se alejen de la marca. Un analista de JPMorgan incluso advirtió que “probablemente está repeliendo a muchos compradores potenciales”.
Manifestaciones como “Tesla Takedown” surgieron en EE.UU., Europa, Canadá y Oceanía, promoviendo boicots a la marca como respuesta a la política de Musk. También se registraron actos de vandalismo contra estaciones de carga, tiendas y vehículos, en una tensión que llevó a las aseguradoras a incrementar los costos de pólizas para modelos como el Model Y hasta en un 29 %.

Sin nuevos modelos
Pero los problemas no son solo políticos. Tesla sigue dependiendo en gran medida del Model 3 y el Model Y, sin presentar un nuevo modelo asequible que dinamice su gama. Musk planea lanzar un vehículo más económico a final de año, aunque adelantó que se parecerá al Model Y, lo que sugiere que podría no ser una solución disruptiva.
En el gigante asiático, China, las ventas desde la fábrica de Shanghái han descendido en siete de los primeros ocho meses de 2025, revelando una clara merma en su mayor mercado de vehículos eléctricos. A pesar de todo, la valoración bursátil de Tesla mantiene cierta fortaleza: cercana al billón de dólares, se construye más en torno a la visión futurista de Musk: robotaxis, humanoides, que a sus ventas actuales.
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Paola Reyes Bohórquez.








