Un nuevo informe advierte que mantener la dependencia de gasolina y diésel podría costarle a Colombia una fortuna hasta 2050.

La transición hacia los carros eléctricos dejó de ser solo un debate ambiental. Ahora también es una discusión económica. Un nuevo informe de Carbon Tracker advirtió que Colombia podría gastar hasta US$226.000 millones en importaciones de combustibles para transporte por carretera de aquí a 2050 si mantiene el actual modelo basado en vehículos de combustión. La cifra equivale a 1,9 veces el presupuesto nacional de 2025, y expone la dimensión del problema.

El estudio parte de una realidad estructural: en 2023, el transporte representó 75% del consumo de petróleo del país, y más de 25% de ese combustible fue importado. Eso deja a Colombia vulnerable a los precios internacionales del crudo, presiona las finanzas públicas y obliga a una salida constante de divisas. Según el informe, si no cambia la tendencia, las importaciones podrían representar incluso 59% del suministro de gasolina para 2040.

Pero el documento plantea otro camino. Si Colombia acelera la adopción de vehículos eléctricos de batería, podría ahorrar cerca de US$40.000 millones en importaciones de combustibles fósiles y evitar el consumo de 600 millones de barriles equivalentes de petróleo hasta 2050.

Parqueo eléctricos Terminal Bogotá

Transición al carro eléctrico

La lectura es simple: electrificar el transporte no solo reduciría dependencia externa, también trasladaría la demanda energética hacia recursos internos. Y ahí Colombia tiene una ventaja relevante. Cerca del 72% de la generación eléctrica del país proviene de fuentes hidroeléctricas, con una participación creciente de solar y eólica.

El análisis también pone cifras a los costos ocultos de seguir vendiendo vehículos de gasolina y diésel. Cada nuevo automóvil de combustión genera casi US$6.000 en costos acumulados durante su vida útil. En un camión mediano, ese impacto ronda US$120.000; en un camión pesado, US$278.000; y en un bus, casi US$350.000, incluyendo efectos en salud, subsidios y daños climáticos.

Y el impacto fiscal ya se siente. Para 2025, los subsidios a combustibles alcanzarían US$6.800 millones, mientras los ingresos asociados serían de US$6.300 millones, dejando un déficit cercano a US$500 millones, según Carbon Tracker.

Cargadores carros eléctricos contaminan

Beneficios y sostenibilidad

 Más allá de la economía, el informe destaca beneficios en salud pública y cambio climático. Reducir emisiones del parque automotor podría evitar hasta US$35.000 millones en daños económicos asociados al cambio climático, dependiendo del escenario analizado. También disminuiría contaminación urbana, un factor clave en ciudades como Bogotá, Medellín o Cali.

El contexto internacional además juega a favor. La expansión manufacturera de China ha reducido el costo de las baterías en más de 80% desde 2013, y hoy el costo por kilómetro de la electricidad puede ser entre 28% y 55% menor que usar gasolina o diésel. Para Ben Scott, la discusión ya no debería ser si Colombia debe avanzar hacia la movilidad eléctrica, sino qué tan rápido puede hacerlo.

Así, el informe recomienda regulaciones más estrictas para vehículos de combustión, incentivos fiscales, infraestructura de carga masiva y estándares que eviten la entrada de tecnologías obsoletas. En el fondo, el mensaje es contundente: seguir como hasta ahora tiene un costo enorme. Cambiar de rumbo, también cuesta, pero puede salir mucho más barato.

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Paola Reyes Bohórquez.