China proyecta que, en 2025, el 58% de los carros vendidos serán eléctricos e híbridos enchufables, una década antes de lo previsto.
China está liderando la transformación global hacia un futuro más limpio y electrificado en el sector automotor. Según un reciente estudio de S&P Global, en 2025, el 58% de los carros vendidos en el país asiático serán vehículos de Nueva Energía (NEV), término que incluye coches eléctricos e híbridos enchufables.
La anterior cifra, supera ampliamente el 49% registrado en 2024, marcando un avance significativo que se esperaba alcanzar recién en 2035. Y es que el Financial Times ya había señalado a finales del año pasado que esta transición ocurriría en 2025, pero el informe de S&P Global resalta que las previsiones iniciales se han quedado cortas.
En 2024, se matricularon 30 millones de vehículos en China, y se espera que este mercado crezca un 3% adicional en 2025. Esto refleja un crecimiento más acelerado en comparación con el promedio mundial, estimado en un 1,7%, lo que supone un total de 89,6 millones de matrículas a nivel global.

Guerra de precios, subsidios e incentivos
El éxito de los vehículos de nueva energía en China no es casualidad. El gobierno asiático ha destinado 130 billones de yuanes (17.000 millones de euros) en subsidios directos para la compra de estos carros, junto con 75 billones de yuanes (9.560 millones de euros) en incentivos para sustituir vehículos antiguos. A esto se suma, la amplitud de la exención de impuestos para los NEV hasta finales de 2025, fomentando aún más su adopción.
Otro factor clave ha sido la guerra de precios en el mercado automotor chino. Este fenómeno, que ha reducido significativamente los costos de adquisición, ha facilitado la accesibilidad de los autos eléctricos e híbridos enchufables para millones de consumidores.

El informe también destaca que las estrategias chinas están impulsando una tendencia global hacia la electrificación. Los fabricantes internacionales de automóviles están tomando nota, ya que el liderazgo del país asiático en la adopción de vehículos eléctricos podría presionar a otros mercados a acelerar sus propias transiciones.
Por todo lo anterior, el liderazgo de China en la transición hacia automotores eléctricos es una señal clara de que los cambios en la industria automotriz pueden lograrse con políticas estratégicas, incentivos financieros y una visión a largo plazo. Sin embargo, para que esta transformación global sea sostenible, otros países deberán seguir su ejemplo, adaptando estrategias que equilibren el crecimiento con el impacto ambiental y social.

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Paola Reyes Bohórquez.







