La caída de GM en China es alarmante: ventas en declive, pérdidas millonarias y un panorama dominado por los fabricantes locales de carros eléctricos.
Hace no mucho tiempo, China representaba el principal mercado para General Motors (GM), impulsando sus ganancias cuando la compañía enfrentaba dificultades en Norteamérica y Europa. Hoy, el escenario ha cambiado radicalmente. Mientras GM celebra récords de ganancias en Estados Unidos, en China ha acumulado pérdidas de 347 millones de dólares en los primeros nueve meses del año.
Este declive no solo afecta a GM, la mayoría de las marcas automotrices occidentales están sufriendo en un mercado donde las ventas de vehículos eléctricos (EVs) se han disparado. Todo debido a las políticas e incentivos del gobierno chino.
Y es que, de acuerdo con datos recientes, los fabricantes locales ya controlan el 70% del mercado, frente al 38% que tenían hace apenas cinco años, dejando a las marcas extranjeras en una posición crítica.

General Motors: ¿una retirada en el horizonte?
A principios de este mes (diciembre), la compañía norteamericana anunció que su beneficio neto se reducirá en más de 5.000 millones de dólares, un impacto que incluye costos de reestructuración y la depreciación de sus operaciones en China.
Este panorama sombrío ha llevado a expertos como Michael Dunne, consultor veterano de la industria, a señalar que “los años dorados de GM en China han terminado y no habrá una repetición de la historia”.
Aunque la directora ejecutiva de GM, Mary Barra, confía en revertir la situación, otros analistas creen que la empresa podría seguir el ejemplo de su retirada del mercado europeo en 2017. El vencimiento en 2027 de su alianza con SAIC, su principal socio en China, también plantea interrogantes sobre el futuro de la compañía en el país.

La transición hacia carros eléctricos
El cambio más significativo en el mercado chino ha sido la transición de los automóviles de gasolina a los vehículos eléctricos e híbridos enchufables. Modelos económicos y competitivos de fabricantes locales como BYD han conquistado a los consumidores chinos, quienes ahora prefieren estas opciones frente a las de marcas internacionales.
Bill Russo, experto en el sector automotor y exjefe de Chrysler en Asia, destacó que la pandemia de Covid-19 agravó la desconexión de las marcas occidentales con el mercado chino. Mientras los fabricantes locales avanzaban en el desarrollo de carros eléctricos, las marcas extranjeras subestimaron el cambio y mantuvieron su enfoque en los autos a gasolina.
“Fue un error estratégico monumental”, afirmó Russo. “Las marcas extranjeras no priorizaron el cambio hacia los vehículos eléctricos, y ahora están pagando el precio”.

Un futuro incierto
El panorama actual no solo afecta a GM, también a otras marcas como Stellantis, cuya empresa conjunta en China cerró en 2022 tras años de pérdidas. Aunque Ford sigue siendo rentable en el país, gran parte de sus ingresos provienen de exportaciones a otros mercados asiáticos y América del Sur, lo que subraya la creciente dificultad para competir localmente.
A pesar de estas adversidades, Russo advierte que abandonar el mercado chino sería un error estratégico catastrófico. Según él, la competencia con fabricantes chinos será inevitable, ya que sus automotores eléctricos asequibles están destinados a dominar mercados globales en el futuro.
La situación de General Motors y otros fabricantes occidentales en China refleja un cambio de paradigma en la industria automotriz. Si bien es cierto que la retirada parece una opción viable a corto plazo, abandonar el mercado automovilístico más grande del mundo podría hipotecar su relevancia global en el mediano y largo plazo.
Paola Reyes Bohórquez. Con información CNN.








