CEO de Honda aseguró que el crecimiento de la movilidad eléctrica en Latinoamérica depende de políticas claras, incentivos gubernamentales fuertes y, tarifas aduaneras estables.

En una visita al centro de operaciones de Honda en Brasil, se discutieron los desafíos más urgentes que enfrenta la industria automotriz latinoamericana, especialmente en el contexto de transición energética y movilidad sostenible. El presidente de Honda para América Latina, Arata Ichinose, afirmó que antes de la era Trump, la adopción de vehículos eléctricos, EV, avanzaba con mayor decisión en muchos países, pero que en los últimos años ese ritmo se ha visto ralentizado.

Y es que, la razón fundamental, la falta de incentivos locales al consumidor es lo que hace que muchos compradores no perciban un valor agregado suficiente para escoger a los eléctricos frente a los tradicionales. Honda también puso en la agenda la producción y el manejo post-vida útil de las baterías como otro punto crítico.

Si invertir en la fabricación de baterías es costoso, es mayor aún el reto de garantizar su reciclaje o disposición adecuada al término de su vida útil. El directivo subrayó la importancia de evitar que esas baterías “usadas” sean simplemente exportadas para tratamiento, en lugar de fomentar infraestructura local que permita cerrar ese ciclo dentro de la región.

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Dura competencia china

En cuanto a la competencia, la compañía reconoce una presión creciente de fabricantes chinos en mercados latinoamericanos: Perú y Chile en particular, donde ya superan el 30 % de participación en ventas. Frente a esto, Honda dice que no puede competir sólo en precio, razón por la cual apuesta a ofrecer “valor agregado” para conservar la fidelidad de sus clientes, especialmente en Colombia, que según la marca es uno de los principales mercados de autos de la marca en la región.

Un factor que añade preocupación es la política arancelaria. Así, advierte que un posible arancel del 16 % para los vehículos importados desde Brasil afectaría directamente los precios al consumidor. La empresa está evaluando alternativas para no trasladar este costo, incluyendo aumentar el contenido nacional de las piezas o incluso considerar la instalación de una planta en Colombia. Pero insiste en que sin normas estables y estímulos estatales, la transición hacia la movilidad limpia quedará coja.

Para Colombia, Honda ve un rol estratégico. En el segmento de motocicletas, el país es segundo en importancia después de Brasil. Mientras que en carros ocupa el cuarto lugar dentro de la región. Eso le da peso a sus declaraciones, aunque hay adversidades institucionales o fiscales, la empresa busca modos de crecimiento y adaptación.

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Aumentan aranceles

Así las cosas, es relevante situar estas declaraciones frente a los cambios recientes en el país. A partir del próximo 13 de octubre, los vehículos importados desde Brasil perderán el privilegio arancelario, lo que implica que pagarán un arancel del 16,1 %. Esto afecta especialmente a marcas como Toyota, Renault, Volkswagen, Chevrolet y Fiat, que entre enero y mayo de 2024 lideraron la importación brasilera de autos, representando aproximadamente el 20 % del total de autos importados al país.

Simultáneamente, la demanda de carros eléctricos e híbridos en Colombia crece con fuerza. Entre enero y junio de 2025 se registraron cerca de 7.294 vehículos eléctricos, lo que supone un crecimiento del 204 % frente al mismo periodo de 2024. En paralelo, los híbridos aumentaron un 49 %.

El gobierno colombiano ha ajustado sus políticas para los híbridos. Se ha propuesto un sistema de aranceles diferenciados según el tipo de tecnología (mild hybrid, full hybrid, plug-in hybrid), que varían entre el 15 % y 35 %, dependiendo de si los vehículos provienen de países con Tratado de Libre Comercio vigente.

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Paola Reyes Bohórquez.