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Clásicos Colombianos

Chevrolet 1955, un icono automotriz norteamericano: así llegó a Colombia

Chevrolet 1955

La publicidad del Chevrolet 1955 en Colombia no fue abundante, pero si tan llamativa como para marcar el antes y el después de la marca.

PUBLICRÓNICA No. 45.
Por Camilo Ernesto Hernández Rincón, historiador automotor.
Especial para EL CARRO COLOMBIANO.

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No era un carro más. Era un punto de inflexión que, para muchos amantes de la marca y de los años ’50, definía lo novedoso y feliz del momento. El Chevrolet presentado en septiembre de 1954 como modelo de 1955, representaba la emoción de pisar el acelerador hacia un cambio total. Casi desde los tiempos de la Gran Depresión, con todo y una Segunda Guerra Mundial que reprimió tiempos mejores.

Una carrocería totalmente nueva, con laterales menos redondeados y más ágiles, rematado en una parrilla elemental pero impactante -calcada de Ferrari-, así como combinaciones llamativas a dos tonos, parabrisas envolvente y luces de cola aerodinámicas, marcaron a una firma afincada en diseños más bien simples y predecibles.

La nueva dirección de Ed Cole se encargó de la marca base de GM, comisionando al gran diseñador de la firma, Harley Earl, para hacer deseable y deslumbrante al nuevo carro de la clase media norteamericana. Además, tendría muchos avances estéticos vistos en las marcas más lujosas del conglomerado. Solo por ello, el Chevrolet 1955 recibió el apodo de “Baby Cadillac”.

Chevrolet 1955

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Chevrolet 1955

Chevrolet 1955: entrando a otra era

Pero no era solo una nueva cara. Por fin aparecía un motor Chevrolet de “ocho en V”, algo intentado en el lejano 1917, pero desarrollado e impuesto por Ford en 1932. Todo eso, dio un nuevo impulso a este auto que, por fin, era aspiración de fácil acceso para más conductores. Los beneficios de este nuevo motor hicieron que sus emocionados dueños, con aspiraciones deportivas, lo llamaran “the Hot One” (“El Caliente”).

La Colombia del momento también tomaba nota en una época contradictoria. El régimen militar de Rojas Pinilla impulsaba nuevas y grandes obras, llegaba la televisión y muchos colombianos confiaban en un gobierno que también mostraba su lado oscuro, como la muerte de manifestantes estudiantiles o la censura de prensa.

Así, el 3 de diciembre de 1954 apareció en la prensa nacional una curiosa campaña expectativa pautada a seis columnas por la Compañía General Automotriz, importadora en Bogotá de Chevrolet y Buick (otras marcas de GM eran representadas por otras firmas). La extraña figura de lo que parecía ser un robot del espacio exterior, rodeado de fotógrafos, anunciaba que se venía algo “Fantástico y Sensacional”.

Chevrolet 1955

Chevrolet 1955

Un curioso anuncio de expectativa se refirió a la producción del auto número 50 millones de GM: un Chevrolet Bel Air Sport Coupé dorado modelo 1955, antes de finalizar 1954. No se mostró al auto en cuestión, sino al medallón conmemorativo de la ocasión. Este también apareció el 9 de diciembre, para anunciar que, desde ese día, se exhibiría al nuevo modelo en las vitrinas de la Compañía General Automotriz.

El raro robot reapareció ese mismo día, a página completa. En efecto, se exhibieron las ilustraciones originales que mostraban al sedán “dos-diez” de dos o cuatro puertas, y a los rutilantes Bel Air (nombre vigente desde 1953), también como sedán de cuatro puertas o coupé sin parales. Aunque faltaban las referencias Station Wagon en el anuncio, era segura su venta. 

Aunque ya estaban exhibidos en vitrina, su lanzamiento real ante la prensa fue el 13 de diciembre, con un Bel Air convertible. Un día después, en El Tiempo apareció la noticia cubierta en fotografía y un nuevo anuncio en la misma página. También se hacía hincapié en su precio desde $10.900. El robot espacial pasaba a un segundo lugar ante la imagen del nuevo auto, con frases llamativas y el escudo que albergaba al corbatín de Chevrolet.

Chevrolet 1955

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Competencia feroz

Para inicios del año siguiente, la publicidad de la línea Chevrolet entraba en una etapa de sostenimiento que desechaba al robot y apelaba a la sobriedad, especialmente en revistas como Semana.

Como una imagen vale más que mil palabras, ya no se mostraba la gama completa sino una sola ilustración del Bel Air sedán, con pocos elementos geométricos que sugerían modernidad. Todo esto, junto a frases más discretas para resaltar la novedad del momento.

No era Chevrolet la única marca en mostrarse como vanguardista. Sus competidores y hermanos empresariales también anunciaban novedades para un 1955 disruptivo. Ford, Pontiac, Studebaker y especialmente Plymouth, con su “Forward Look”, estaban en la misma cacería de clientes.

Justamente, esa competencia Ford-Chevrolet acarreó rumores en cuanto a menores calidad y confiabilidad al nuevo “ocho en V” de Chevrolet, frente al ya bautizado “Mil Tornillos” de Ford. Pero se quedó en ello. Lo cierto es que el modelo 1955 del corbatín también es de gran recordacón y difusión en Colombia.

Chevrolet 1955

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Legado histórico

El Chevrolet 1955 abrió aquí y en Estados Unidos el culto por los “tres Chevys”, que comienza con nuestro auto en mención, sigue con el del año siguiente y concluye con el mítico modelo 1957, de aletas traseras y parrilla ancha. Todo un icono de los años cincuenta. Este último fue menos frecuente en Colombia por el cierre anticipado de importaciones en medio de la caída del régimen de Rojas Pinilla.

Para los puristas de la marca, hasta ahí llega la saga. El modelo 1958, de faros dobles y stops redondos múltiples, que definirían a toda la línea en adelante introduciendo nombres como “Impala” (aún vigente) o “Biscayne”, ya forman parte de otra escuela del gran carro estadounidense, más recargado de lo debido para el gusto general.

Vea más de la serie PUBLICRÓNICAS, aquí.


CRÉDITOS:

  • Textos e investigación: Camilo Ernesto Hernández Rincón.
  • Fuente: Archivo digital de El Tiempo, Revista Semana.
  • Edición de texto, reconstrucción digital de imágenes y Dirección General: Óscar Julián Restrepo Mantilla.

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Óscar Julián Restrepo Mantilla
Administrador de Empresas y Publicista bumangués. Fundador, Director y Gerente General de la Revista Virtual El Carro Colombiano.