Un preparador chino modificó un Volkswagen Lamando y lo convirtió en un “BMW M3” con cuatro parrillas gigantes. Así luce este polémico carro.

Pocas piezas de diseño automotriz han generado tanta discusión en los últimos años como la gigantesca parrilla del BMW M3. Desde su debut, el deportivo alemán ha dividido opiniones entre quienes consideran que su frontal es atrevido y quienes creen que BMW exageró con las dimensiones de sus característicos “riñones”. Sin embargo, lo que parecía un debate cerrado acaba de recibir un nuevo capítulo desde China.

Allí apareció una creación bautizada como BMW M3², un carro único que lleva la polémica estética del sedán deportivo a un extremo difícil de imaginar. En lugar de conformarse con replicar la imagen del M3, su creador decidió duplicar literalmente el diseño frontal, dando como resultado un automóvil equipado con cuatro enormes parrillas que convierten al modelo original en una propuesta casi discreta.

Lo más llamativo es que esta extravagante transformación no nació sobre un BMW. Detrás de la carrocería se esconde un Volkswagen Lamando modificado, desarrollado por la misma persona que años atrás sorprendió en internet con una versión ensanchada de este sedán hasta alcanzar aproximadamente tres metros de ancho. Aquella creación ya parecía salida de una realidad alternativa, pero ahora sirvió como base para un proyecto todavía más peculiar.

BMW M3² tuneado

BMW por fuera, VW por dentro

A pesar de lo extravagante del resultado, el trabajo de fabricación revela un nivel de detalle considerable. El frontal replica fielmente varios elementos característicos del BMW M3 actual, incluyendo la pronunciada hendidura central que desciende desde el capó. Curiosamente, ese rasgo también fue reproducido en las secciones adicionales creadas para acomodar las parrillas extras.

Los cuatro “riñones” incorporan incluso los espacios destinados a sensores y sistemas de asistencia presentes en el modelo original, aunque se desconoce si realmente cumplen alguna función. Otro detalle curioso es que únicamente una de las parrillas centrales conserva el emblema “M3”, reforzando la idea de que se trata más de una interpretación artística que de una réplica convencional.

La transformación continúa en la parte posterior, donde los diseñadores intentaron acercarse al lenguaje visual del deportivo bávaro. No obstante, las proporciones del carro dejan entrever rápidamente sus verdaderos orígenes. A diferencia de un BMW M3 auténtico, la silueta conserva rasgos característicos del Volkswagen Lamando del que deriva.

BMW M3² tuneado

Apariencia sí, pero mecánica no

El interior tampoco oculta demasiado la procedencia del vehículo. Allí permanecen elementos propios del modelo alemán de Volkswagen, como el volante original —aunque con el logotipo cubierto— y la configuración de pantallas que ya equipaba el carro. Incluso se añadió una pantalla horizontal para el pasajero, una solución que ayuda visualmente a integrar las proporciones exageradas del proyecto.

Aunque el nombre BMW M3² podría sugerir una interpretación extrema del deportivo alemán, la mecánica cuenta una historia muy diferente. Bajo el capó no existe ninguna evolución del conocido motor seis cilindros en línea biturbo de 3.0 litros que impulsa al M3 de producción.

De hecho, el auto conserva la configuración mecánica del Volkswagen Lamando. Esto significa que sigue utilizando un motor turboalimentado de cuatro cilindros y 1.4 litros, muy lejos de las prestaciones que caracterizan al sedán de alto desempeño de BMW.

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Paola Reyes Bohórquez.