El preparador japonés Mugen llevó al extremo el estilo retro del nuevo city car eléctrico de Honda: el Super-One.

El nuevo Honda Super-One no oculta su inspiración al revivir el carácter irreverente del Honda City Turbo II, un modelo que en los años ochenta se convirtió en símbolo de diversión urbana con ADN deportivo. Ahora, en plena era eléctrica, la marca japonesa responde a la tendencia de los vehículos cero emisiones con una propuesta que recurre directamente a la nostalgia. 

Sobre esa base, Mugen, histórico socio deportivo de Honda, decidió ir más allá con un paquete que transforma al pequeño eléctrico en una especie de «mini carro de carreras», al menos en apariencia, con modificaciones que refuerzan su carácter visual y dinámico. 

Aunque el modelo estándar del Honda Super-One ya presenta rasgos deportivos, esta preparación intensificada cada detalle. El objetivo es ofrecer una experiencia emocional en un segmento donde la electrificación suele priorizar la sobriedad. 

Honda Super One Mugen 2026

Honda Super One Mugen 2026

Diseño agresivo con esencia retro

A nivel exterior, el trabajo de Mugen se centra en exagerar proporciones y añadir elementos propios del automovilismo. En el frontal, el Super-One incorpora un alerón inferior en acabado negro y un capó ventilado que sugiere prestaciones superiores a las reales.

El perfil lateral es, sin duda, uno de los aspectos más llamativos en este proyecto. Las extensiones de guardabarros ensanchadas y ventiladas, le otorgan una postura más robusta, mientras que los faldones laterales acentúan su cercanía al suelo. A esto se suman carcasas de espejos en fibra de carbono y llantas forjadas de 16 pulgadas con diseño de cinco radios. 

En la parte trasera, el conjunto se complementa con un gran alerón de techo y un parachoques más afilado, reforzando esa estética de competición que Mugen diseñó. El resultado final se resume en un kei car que rompe con su naturaleza discreta y apuesta por algo radical. 

Honda Super One Mugen 2026

Honda Super One Mugen 2026

Interior deportivo y un chasis afinado

En el interior se realizaron cambios acordes a la estética exterior. Por ejemplo, los asientos delanteros fueron reemplazados por unos semideportivos de Recaro, que aportan mayor sujeción y refuerzan la sensación de estar en un vehículo orientado a la conducción. Además, los clientes pueden añadir detalles exclusivos como protectores del umbral y molduras con el logo de Mugen. 

Las mejoras funcionales fueron aplicadas en el chasis, donde el preparador incorporó amortiguadores de alto rendimiento desarrollados junto a Yamaha, diseñados para mejorar la estabilidad y reducir vibraciones. A eso se suma una suspensión rebajada y vías más anchas, pensando en un comportamiento más firme y preciso respecto al modelo base.

Mientras tanto, las características del sistema de propulsión eléctrico siguen siendo las mismas del Super-One convencional, usando un motor eléctrico de 94 hp de potencia en modo «Boost». 

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Jessica Paola Vera García.