Con una mezcla nostalgia, tecnología y accesibilidad, Honda se prepara para el lanzamiento del Super-N en Europa.
La electrificación avanza a gran velocidad en Europa, pero no todos los fabricantes están apostando por cifras de potencia desbordantes o autonomías récord. Por ejemplo, Honda decidió tomar un camino diferente con el nuevo Super-N, un vehículo compacto que busca reconectar el placer de conducción en una propuesta de tamaño reducido y carácter deportivo inspirado en los ’80.
El modelo que llegará a mediados de año al viejo continente, se posiciona como una alternativa asequible dentro del segmento eléctrico con un precio inferior a las 20.000 libras (100.000.000 COP*) en Reino Unido, su primer mercado de destino.
Detrás de su concepto está una reinterpretación moderna de los clásicos kei cars japoneses, pero con un giro emocional que hace guiño a los modelos más icónicos de la marca. El Super-N se concibe como la versión occidental del Super-One que Honda vende en Japón y que, a su vez, es una evolución de la ya conocida Serie N de Honda.


Un pequeño eléctrico con mucho carácter: Honda Super-N
El nuevo Honda Super-N toma inspiración del mítico Honda City Turbo II, dando como resultado un vehículo de carrocería musculosa, pasos de rueda marcados y un diseño con mucha personalidad y carácter. Con apenas 3,59 metros de longitud, se mantiene fiel al concepto de carro urbano, pero logra destacar visualmente frente a sus competidores.
En un segmento donde predominan los vehículos funcionales, el Super-N apostó por lo emocional y divertido. Mecánicamente, se equipa con un motor eléctrico delantero que puede generar entre 63 y 94 caballos de potencia, dependiendo del modo de conducción. Aunque son cifras discretas, promete una respuesta ágil gracias a su peso ligero.
Uno de sus características más llamativa es el modo “Boost”, una función que va más allá de aumentar la potencia, e incorpora una simulación de caja de cambios de siete velocidades y un sonido de motor artificial, pensada para recrear sensaciones propias de los deportivos tradicionales. En términos de eficiencia, el Honda Super-N declara una autonomía de hasta 320 Km con una sola carga.


El interior refuerza su identidad deportiva con asientos ergonómicos, detalles en azul y un sistema de iluminación ambiental que cambia a tonos púrpura cuando se activa el modo Boost. Este enfoque sensorial busca reforzar la conexión entre conductor y vehículo, siendo un aspecto poco común entre los vehículos de su segmento.
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Jessica Paola Vera García.









