Un estudio reveló que los carros eléctricos no solo eliminan emisiones de escape, también reducen un 38% la contaminación por estos importantes factores.

Los carros eléctricos se han posicionado como un aliado del medio ambiente. Y es que la contaminación urbana no proviene solo de los tubos de escape de los autos a combustión. Un informe reciente de EIT Urban Mobility y Transport for London (TfL) ha cuantificado el impacto de las emisiones no-exhaustivas, aquellas generadas por el desgaste de frenos, neumáticos y el asfalto.

En tal sentido, los resultados son contundentes: los vehículos eléctricos de batería (BEV) reducen la contaminación por polvo de frenos en un 83% en comparación con los de gasolina o diésel. Así, la clave de esta disminución se encuentra en el frenado regenerativo, un sistema que convierte la energía cinética en electricidad para recargar la batería, minimizando el uso de los frenos tradicionales.

De acuerdo con expertos, los BEV casi no requieren frenos mecánicos en entornos urbanos, lo que reduce drásticamente las partículas metálicas tóxicas que se respiran. Así mismo, los híbridos aportan beneficios, aunque en menor medida, por ejemplo: los híbridos convencionales (HEV) reducen del 10% al 48%, mientras que los híbridos enchufables (PHEV)  hasta un 66% menos de polvo de frenos.

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Mitos y verdades

Uno de los argumentos en contra de los BEV es su mayor peso, que podría aumentar el desgaste de neumáticos. Sin embargo, el estudio aclara que la diferencia no es tan significativa como se cree. Un Tesla Model 3 pesa solo un 5% más que un BMW Serie 3, y gran parte del incremento se debe a que los vehículos modernos, sean eléctricos o no, son más grandes y pesados que sus antecesores.

Además, aunque los BEV generan ligeramente más partículas por desgaste de neumáticos, estas son menos peligrosas para la salud. Solo entre 1% y 5% se convierten en partículas suspendidas en el aire, frente a más del 40% en el caso del polvo de frenos, que contiene metales pesados como hierro y cobre.

Incluso considerando el mayor desgaste de neumáticos, los BEV producen un 38% menos de emisiones combinadas (frenos, neumáticos y carretera) en comparación con los vehículos de combustión. Y, por supuesto, eliminan por completo las emisiones de escape, responsables de enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

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Medidas más efectivas

Aunque los BEV son una gran mejora, el estudio recalca que reducir el uso del carro privado es aún más efectivo. Un autobús puede emitir más por kilómetro, pero al transportar a decenas de pasajeros, su huella por persona es hasta un 80% menor que la de un automóvil.

A esto se suman vehículos como las bicicletas eléctricas y convencionales, que son otra alternativa clave para reducir emisiones. Dentro de sus beneficios se encuentran:

  • Cero emisiones directas.

  • Beneficios para la salud (reducción de obesidad y enfermedades cardiovasculares).

  • Hasta 5 veces menos contaminación que electrificar todo el parque automotor.

Entre tanto, el informe propone estrategias para maximizar estas ventajas como acelerar la electrificación del transporte urbano, promover materiales de bajo desgaste como frenos cerámicos y neumáticos más duraderos, y, finalmente, diseñar ciudades peatonales con más carriles para bicicletas y transporte público eficiente.

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Paola Reyes Bohórquez.